jueves, 31 de diciembre de 2015

Vejez

¿Has empequeñecido porque fuiste poco
o ensanchado tu abdomen como Buda
a fuerza de creer saber más?
¿Desalmada o, sencillamente, renunciaste
a la forma?

Inédito

sábado, 19 de diciembre de 2015

Scherzo

No, ya casi no paso o miro ese ir y venir; cada tanto corroboro
el azul, pero lo que llamé inmensidad, amplitud,
un buen día volteó mi cuerpo hasta quedar
de rodillas.
Dolía y la corriente obligaba
no a rezar sino a hincarme
frente a ese ir y venir. Queridos míos,
no es bueno inclinarse ante el mar;
¿mi voluntad eligió vivir? Alcé como pude
el esqueleto y avancé hacia la arena ardiente.

El mar es sal.

* Jane Campion
Inédito

domingo, 8 de noviembre de 2015

Taller

(Sesión)

Miro a través de esa página de tinta
encolumnada. Miro a través de lo que está
lo que no dice,
lo que se dio por sentado pero ahí no está. Nado en ese lago de lodo como una anguila,
a la pesca de esa idea oscura en un agua nada
clara. Me retuerzo en la silla y busco y apenas toco
esa idea que se daba por sentado. Salta a la vista entonces, no sé cómo pero ahora llega y respira
en la superficie, después de ese ahogo, después
del salto. 

Inédito

miércoles, 28 de octubre de 2015

"Argentina Italia ida y vuelta: incontri poetici" dedicata a Irene Gruss

Recomiendo y agradezco el trabajo de Silvia Rosa, investigadora italiana, que aquí presento. Los invito a leer sus traducciones, a ver los videos, todo con un cuidado excesivo más la colaboración de Daniele Curto, Carlo Molinaro, Jorge Aulicino y la de quien auspicia este proyecto, Chiara De Luca.


Haga clic aquí 

viernes, 23 de octubre de 2015

No hay el para qué

Late, corazón
de pájaro o persona,
no para volar ni caer, ni tener
o perder. No hay el para qué sino el cómo, y un sentido.

A Matilda
Inédito

viernes, 28 de agosto de 2015

El barco es como un tren

Molino de su pensamiento o
La Bienvenida


Hay un gesto de saludo en la mano
y un pájaro real posado
arriba de su cabeza.
Hay un movimiento de nave y un
molino fantástico dentro de su cabeza; los dos,
el pájaro y el molino, hacen presión,
molestan casi.
El barco no es un balanceo soñador,
ni la góndola predestinada
de un relato.
El barco es como un tren, como
un tranvía,
es una historia amorosa en medio
de la guerra, cuando entre dos
se habla de cómo conseguir
una patata o un cigarrillo.
El molino
es como un film,
como el mar o el
pasto cambiado de color, todo
el día; el sol que ese día
baja hasta lastimar el mundo;
el pájaro es un metáfora
ni más ni menos
rugosa.
La que se aleja
saluda con la mano,
como si fuese bienvenida.

De El mundo incompleto (Libros de Tierra Firme, 1987), recopilado en La mitad de la verdad, bajo la luna editorial, 2008.

sábado, 1 de agosto de 2015

Pasa

Y este plácido despejarse del cielo
como el viento, suave, en la cara,
y el reflejo del agua contra la pared en esa terracita, abajo,
y la copa del gomero que insiste, roza la cornisa
parece que cae y no, sube,
la noche contra el día,
y se ha vuelto a nublar, pasa, pasa.

Inédito

miércoles, 22 de julio de 2015

La voz humana


Ahora respiro porque me estás hablando...
                                                   Jean Cocteau

La que pende de un hilo se cuelga, se ahorca, ya no
escucha el no que suena de otro lado, una voz
le dice colgá, colgá de una vez, ella
pende todavía, su voz es un lamento, un estertor
pero sigue, se enreda en un hilo
de voz y en el cable por el que ya no
escucha nada, la pobre se muere sin oír, sin ver
hay un drama, una tragedia en todo esto
pero ella no disfruta, se cuelga, se distrae
y cae, tira del telón, lo ideal
hubiera sido levantarse y saludar, ancha la risa
en su rostro como es ancho el arreglo
floral de utilería ahí en el fondo, y la ventana
y esa mesita donde el teléfono llama y llama sin parar.

Inédito

martes, 14 de julio de 2015

Habla Joseph M.W. Turner

Trato de conseguir el tono exacto del alba con el aspecto
del ocaso. La verdad no es como se pinta.
Ningún marchand podrá adquirirla porque
conseguir esto es... impagable.
Como cuando me hice atar al palo mayor,
¿creen que he visto algo? Ni la borrasca ni la neumonía
lo permitieron, y hasta me atrevería a decir al momento de mi muerte,
con un golpe efectista, The sun is gone!
Pero no, nada es como se pinta,
pura distorsión de luz, el alba igual
a un ocaso.

Inédito

lunes, 22 de junio de 2015

Y él rió

La esclava del amor


¿Sabéis lo que sois? Unas bestias,
desde aquí os veo. ¿Adónde llevan estos rieles,
qué he hecho yo sino aburrirme, decir mi parte
en esa tonta película? Al llegar a Moscú
cargaba miles de flores en mis brazos.
¿Sabe lo que es usted?,
dije aquel día en que lo balearon, ah, su rubio mechón al viento,
¡un bolchevique! 
Y él rió, y lo amé.

Basado en La esclava del amor (1976), de Nikita Mijalkov.
Irene Gruss (Inédito)

miércoles, 17 de junio de 2015

Ella lo levantó en brazos y se puso a gritar “¡Asesinos!”

9

Aparecieron unos tanques por la avenida. Los tanques son peores que el viento cuando quiere romper todo. Pasan y hacen un ruido que tapa hasta los oídos. Mi madre nos agarra como abrazándonos y nos tira a Selva y a mí por atrás del tapado. Mi hermano se escapó corriendo y volvió llorando. Ella lo levantó en brazos y se puso a gritar “¡Asesinos!”.
Selva se ríe de nervios y yo me asusto por los tirones. Ahí me doy cuenta de que mi madre también está nerviosa; tiene ásperas las manos y están sudadas. Cuando llegamos a casa, le pide a Selva que ponga Radio Colonia, así se entera mejor. Con la cartera todavía colgada del brazo, agarra el teléfono y llama a la tía Aída. Gritando dice: “Aída, no sabés. ¿Qué cosa?, ¿libertadora, qué libertadora? ¡Dios mío!, hay que terminar esos vestidos, mañana mismo termino las costuras y te veo. Chau.” Y yo sé que hablan de algo que no es eso. ¿Qué vestidos?, si ella no cose y tiene la máquina de la abuela Sara de posaflorero. Ahora dice que vayamos a jugar al jardín y eso quiere decir que se va a poner a anotar unos papeles que siempre terminan en el cesto. O se le caen o los tira hechos un bollo. En el jardín agarré un palito para anotar las letras en la tierra del cantero pelado pero no tuve ganas. Todavía me hinchan los tirones, como si tuviera el tapado puesto y estuviésemos en la avenida. 
A la hora de la cena mi padre casi no habló. Coman, decía ella nada más. Mi padre puso un disco, tiene cara seria o de enojado, si no, no hubiese puesto esa música. Igual, el ruido de las cucharas es más fuerte. Comemos mirando el combinado.

De Una letra familiar, bajo la luna editorial, 2007.

miércoles, 10 de junio de 2015

Milonga entrecortada para Madame Bovary

                                                                              Quiso vivir sus sueños.
                                                                               Gustave Flaubert


No me acusen de extravío
porque en todo lo soñado
fui erudita
y si lo vivido fue
mentira y
vano
el cortejo que me gano
sirvió para ser bendita.

Ni lo acusen al autor
de haber abierto la boca
tanto él como esta loca
nos han dado la razón.

Así que descanse en paz
mi cabeza bien amada
y el cuerpo, desarropada,
no les llame la atención:

el frío que yo viví,
el calor de la mentada
sólo quedó para mí,
del dolor no quedó nada, casi
nada.

De La calma (Libros de Tierra Firme, 1991), recopilado en La mitad de la verdad (bajo la luna editorial, 2008).

jueves, 28 de mayo de 2015

Acerca de "Humo", antología personal

Humo

Irene Gruss
Colección eme, Ediciones La Palma, Madrid, 2015
120 páginas
Humo
Irene Gruss
Colección eme, Ediciones La Palma, 2015
120 páginas


Hablar de Irene Gruss es difícil. Es todo un reto. Porque la poesía de Gruss es inabarcable, es una poesía difícil de clasificar, de nombrar, de meterla en alguna nomenclatura o corriente literaria. Hay una especie de resistencia invisible que la hace inclasificable...

Y es que, si Virginia Woolf disponía de aquella habitación propia en la que poder revelar y desvelar un pensamiento feminista en relación con la literatura, y donde se preguntaba en los primeros párrafos qué necesitaba una mujer para escribir, Irene Gruss tiene una voz propia dentro de esa habitación propia en la que también se encuentra. Es la habitación de su mente, una mente independiente y socialmente Gruss. O como diría Margaret Atwood, soy como una habitación en la que una vez ocurrieron cosas... Esa es y no otra la habitación de Gruss, y es una habitación, por cierto, donde convive la ironía (Irene es una gran irónica en todos sus libros), la realidad, la pasión, la tristeza, la tragedia, la alegría, la risa, la crudeza, la metafísica, en definitiva, la dialéctica con ella misma.

Humo es una antología de antologías, y aun así siempre será La mitad de la verdad, ya que toda antología nunca es un todo, sino la mitad de un todo, la mitad de la verdad (título por cierto que da nombre a uno de sus libros).  

Y es que, en Gruss, llama la atención la estructura ósea de algunos de sus títulos: La mitad de la verdad, El mundo incompleto…  Es como si en ella todo fuera, pero siempre junto a su contrario, o lo que es lo mismo, como si nada existiera en su totalidad. Como si nada fuera absoluto y no hubiera unidad. Es como si se moviera en un mundo en el que todo está desfragmentado, partido a la mitad, la verdad... que está dividida en dos mitades…. el mundo… que siempre nos parecerá incompleto. Tanto es así que una no deja de preguntarse si en Irene existe esa tendencia a la desfragmentación... si le gusta jugar con las palabras al escribir, como si fueran dados de la suerte... cambiándolas de lugar, haciendo malabarismos verbales.
Y siguiendo esta senda de títulos, ya en aquella primera publicación de Humo en Argentina, Liliana Díaz Mindurry se preguntaba en unos apuntes sobre esto ¿por qué humo? ¿Acaso era un libro producto de la combustión? ¿Metáfora de la asfixia (ya esbozada en Sobre el asma) del peligro, de la soberbia, de lo vano, del enojo, de la desaparición, de la calidez del hogar, de la sensualidad del acto de fumar?”. O quizá fuera porque es una antología reducida por la propia Irene, condensada, como se condensa el humo hasta alcanzar su aroma; de ese mismo modo en que condensa poemas de diferentes libros, en un solo libro.
Creo que es importante reseñar que la obra de Gruss tiene una presencia personalísima en la poesía argentina de los 80 y 90, que tiene un registro intimista despiadado, que es bella y a veces brutal…, y aquí me viene aquella sentencia que Emily Coleman le decía a su amiga Djuna Barnes: das belleza al horror, ese es tu mejor talento. Y es que, por lo menos para mí, Gruss es un oxímoron, ya que la concibo cerca de esa belleza trágica, la belleza despiadada o aquella causa efecto de Coleman a Barnes de dar belleza al horror.

Menciono someramente algunos temas que considero relevantes en la poética de Gruss y en particular de este libro. Uno de ellos es el tratamiento de la cotidianeidad. Considero que la cotidianeidad en la poeta es clave en su poesía. Es su realidad más absoluta. Ella la tamiza con tal destreza que hace de su obra un diario de acciones, pasiones y pesares, en el que se percibe la presencia fundamental de esto que digo, lo cotidiano, lo prosaico de sus días.

Esto es perfectamente cotejable en muchos de sus poemas. En ellos se ve con qué destreza Irene poetiza sobre la cotidianeidad, o sobre actos tan diurnos o cotidianos como lavar la ropa. Y es que  cualquier acto que lleve implícita la palabra ropa, conlleva una imagen que nos viaja de golpe a la vida doméstica, a lo cotidiano, a la representación perfecta del espacio doméstico: tender la ropa, planchar la ropa, lavar la ropa... Al fin y al cabo la ropa es esa carcasa en la que nos metemos a diario y con lo que hacemos vida. Curioso que en esta antología es una palabra que magistralmente se repite casi una veintena de veces.

Hay una cita de Ezra Pound con la que Gruss antecede un poema titulado “Fue una fiesta” (no está en esta antología pero es interesante reseñarlo) que dice: Es difícil escribir un paraíso / cuando todas las indicaciones / superficiales hacen pensar que debe escribirse el Apocalipsis, mientras que el rezo diario de Gruss, su vida más prosaica pero a la vez más poética, allá donde Irene pone en la misma balanza la realidad más cruda con la cotidianeidad, podría ser este otro verso que sí está incluido en este libro y que por supuesto responde al apocalíptico verso de Pound: Yo estuve lavando ropa / mientras mucha gente / desapareció / no porque sí / se escondió /sufrió / hubo golpes

Aquí está –como digo– el paisaje apocalíptico que vio Pound, respondido por Gruss y donde la poeta aborda el dolor y la tragedia mundial desde el dolor personal, individualizado, centralizado en un solo cuerpo, su cuerpo, un cuerpo que está encerrado en una habitación de planchar o de lavar ropa. Y por otro lado, el acto del lavado no deja de ser una purga, lavar a mano la ropa para la poeta se me antoja como la acción de lavar a mano las palabras.

Otro dato característico en el perfil Gruss son las disciplinas artísticas de las que a veces parte el poema. Las artes en general. Las otras artes. La música, por ejemplo. Cuántas veces caemos en la certeza de que la música es una disciplina necesaria en el desempeño de la labor poética, bueno, en el desempeño de cualquier labor. Sé que Irene inició estudios de música y aunque posteriormente la cambió por la escritura, al final todo es lo mismo, con blogs bautizados con nombres como Casta Diva o El mundo incompleto, o poemas titulados “Solo de contralto” o “Sostenido”, la autora deja constancia de este amor por la música, que por cierto estviaje a españa..  interrene,le la llegada de es la habitaciá patente en toda su poesía.

Igualmente, leyéndola, una se percata de las muchas alusiones que hace al cine. Me pregunto si parte de fotogramas de películas o fragmentos de ópera y otras músicas para desarrollar lo que será el poema (aquí podría entrar esa tendencia a la des-fragmentación de la que hablaba antes, partir de fragmentos de algo para la construcción del poema). También me pregunto si esto fuera así, qué primero, ¿qué llevó a qué?, ¿el propio poema a las artes o esas mismas artes te llevan al poema?

En definitiva, en la poesía de Gruss no hay distracción posible. La poeta lanza un anzuelo cargado de palabras y sale a pescar lectores tras lavar y tender la ropa.

El tono es otro tema muy importante en Gruss. Mirta Rosenberg ya nos habla magistralmente de ello en la contratapa del libro y nos dice:

De entrada, Gruss nos mete en su casa: en su cuerpo, en su yo poético, en su tercera persona que de todas maneras es siempre primera  y donde nos quedaremos hasta el final del libro. Los poemas compuestos en verso libre, libérrimo, sugieren tanta coherencia y unidad como si fueran perfectas formas cerradas, pero personales. Es la respiración Gruss, el énfasis Gruss, el encabalgamiento Gruss, puestos al servicio de (en sagrado matrimonio con) sus objetos. Condensada desde el primer libro, enemiga de la dilatación, de la dilación, la sintaxis poética se va haciendo cada vez más compleja, dada a la repetición enfática y exitosa, a citas de poemas anteriores, de ideas anteriores que ahora se desdicen pero nunca del todo, porque Gruss sabe qué hacer con la ironía tanto como con la emoción.

Un tono que va cambiando dependiendo del libro que leas...  ella utiliza el tono adecuado para cada propuesta poética...

Alicia Genovese, por ejemplo también vio en Gruss ese tono en La doble voz, una voz que según ella expresaba en un mismo gesto el silencio y las palabras, la interioridad femenina y el discurso que se revelaba.

Y en palabras de Gruss el tono de Gruss sonaría así (le pido que nos lea este fragmento de poema...  y digo fragmento por aquello de nuevo de la mitad del todo):

Mi voz dice lo que no quiero decir, mi voz tiene otro tono, lo que quiero decir no lo dice, dice otra cosa. Lo que no digo a veces lo dice mi voz o el silencio, el mío, lo dice pero no se entiende. Mi voz larga un ruido grave, un comentario gutural, casi sin voz. Mi voz no escucha lo que digo. Yo escucho a mi voz decir otra cosa. Lo que no digo no puede oírse, y eso es lógico. Cuando mi voz lo dice a veces, el tono suena desligado de mí, el sonido, el tono es otro. Lo que quiero decir no se escucha. Mi voz no habla, semeja un tono cansado de sí, del otro tono que no dice más que un comentario, grave, baja mi voz cada vez que escucho, sordo el sonido de lo que digo a veces en un hilo casi al otro casi, una sola vez que diga lo que no quiero, mi voz, oír. ...

Y es que para Irene, la palabra se vuelve espacio, se vuelve lugar: "Estoy lejos de la palabra", a veces la palabra es acción: "las palabras / cambian las cosas //”, y otras veces, ficción: "Creo en lo que dicen las palabras, / no en lo que son. Por eso / me miento a mí misma" .

Y luego está el lenguaje, que en Gruss se vuelve un ser, como diría Maurice M. Ponty, el lenguaje, antes que un objeto, es un ser… o como mantendría Lispector, cuando decía.... lo que se escribe no es para leer sino para ser. Ese es para mí el latido Gruss.

Nuria Ruiz de Viñaspre

Casa de América,  Madrid, España, 10 de marzo 2015. 

lunes, 25 de mayo de 2015

Cierro los ojos

La sombra del objeto cae sobre el yo.
Sigmund Freud

"Cierro los ojos y no recuerdo mi rostro. ¿Te conoces a ti mismo, tú?" –la redundancia no es tal. La que habla es un clon, un recuerdo, algo por el estilo. Una invención de Stanislav Lem que pasó a Andrei Tarkovsky y llegó al televisor, precisamente hoy que no me he mirado al espejo.

Inédito

sábado, 16 de mayo de 2015

He viajado

Su voz suena con el mismo tono de quien dice yo amé,
o no amaré más, toqué esas piedras del siglo IV a.C,
caminé la ciudad entera amurallada en defensa de un aljibe
semejante al tener, amurallado, aquí estuve, no estaré más,
he vivido, una certeza tan ambigua o improbable, ¿de verdad
has estado allí o acá, de verdad has amado?
Y ahora suspira y deja ir
el aire, el humo del cigarro, cree o finge estar seguro,
y con el mismo tono dice que ha vuelto, que ha llegado, que trajo regalos para todos.

Inédito

domingo, 3 de mayo de 2015

Rima interna

Hombre oscuro, he rozado tu yo
hasta quedar aplastado, abierto en cruz sobre la cama;
sale una leche acuosa de vos, un resto blanquecino y
mortuorio: no me das pena porque ha sido
excesivo el trabajo de rogarte, regar, rozarte
hasta el letargo. ¿Dormirás ahora o extenderás ese pie que cuelga y precisa apoyarse en algo, vacío como estás, dejado?

Inédito
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