sábado, 13 de noviembre de 2010

Ahora dice que ve

i

Caminaba siempre de su mano.
Lo abandoné.
El lazarillo tenía –siempre–
otro punto de vista.
**
ii

La calma en un ojo,
la ira en el otro ojo. Extraña
observación
de un hecho.
**
iii

Ama la nitidez
con que ve texturas.
La contradicción es seria:
¿por qué no toca?
**
iiii

Edipo hundió los ojos
de su madre. Desde ese día
los dos caminan por el mundo
abandonados.
**
iiiii

El contraste: la pasión
de Heráclito.
**
iiiiii

Absoluto: una mirada
incompleta.
**
iiiiiii

Nauseabundo el mirar
sólo carroña.
**
iiiiiiii

Quién dijo que la ceguera
aquieta. Que ver las cosas
calma.
**
iiiiiiiii

El dolor ve.
La alegría ve.
Ninguno
oculta.
**

El ciego descubre
que le han mentido. La luz
no estaba aquí,
el color no era éste.
Lo supo por desilusión
y olfato. Ahora
dice que ve. Y tampoco es cierto.
*
De En el brillo de uno en el vidrio de uno (Ed. La Bohemia), recopilado en La mitad de la verdad, bajo la luna editorial, 2008.

5 comentarios:

  1. estos poemas... los de éste libro, son de una increíble síntesis reflexiva... un gusto releerlos.

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  2. Chas gracias, don. Mi abrazo, Irene

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  3. Escribir lo que se ve. Leer esto es un gusto sra. Gracias... No veo las horas de tener un espacio de huida del horario de trabajo y me consigo la mitad de la verdad... que es lo único que se consigue siempre no?
    Saludos
    Arcadia

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  4. Gracias, Arcadia. Creo que es el único, sí. Mi saludo, Irene

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