sábado, 26 de marzo de 2011

Pavesiana II




A la tarde bajan las gaviotas a la playa.
Pegan un grito crispado, hambriento.
El mar las recibe plácido.
Las gaviotas picotean en la orilla almejas o restos de
carnada que tiran los pescadores.
Los pescadores también bajan a esa hora
a la playa. Sus mujeres sienten frío
y se frotan las manos, las rodillas
pero esperan, tranquilas, la pesca.
Las gaviotas planean sobre el mar
que las seduce con un ruido húmedo,
demasiado húmedo.
Pasa un muchacho que trota por puro ejercicio.
Alguien se detiene, escucha
el grito de esos pájaros de mar blancos
y neutros. “Tienen hambre”, piensa,
“y luego de picotear planean satisfechos”.
Retoma su camino.
**
Inédito

4 comentarios:

  1. Precioso.No conozco el océano atlántico.
    Pero me imaginé y me hiciste vivir un atardecer en Buenos aires.

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  2. Francisco, puede no ser el Atlántico. Mi abrazo, Irene

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  3. Me refiero a que la ficción no es literalidad, Irene

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  4. Toda Razón,Sólo lo imaginé.Será por que sueño con conocer Buenos aires y sentir el Atlántico.
    Un atardecer sería dificil, verlo desde ese costado del mundo.Amanecer sería más lógico.
    Me gustó eso de la ficción no es literaria.
    Mi abrazo.

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