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martes, 5 de julio de 2011

Ilusión óptica

El lado interior de los párpados es muy suave;
haber visto tanta irrealidad, o
haber fingido lo real
como si fuera cierto,
como cosa certera, irritó la mirada.
O fue a la inversa. Tanta realidad
agotó y produjo
el derrame, hasta
consumar esa ilusión óptica: necesitarla
como quien precisa ver
más, todavía más, y
no cerrar los ojos.
Pero el lado interior
de los párpados
es tan suave y se irrita,
casi no soporta
haber creído ver, ni
haber fingido.

 

De En el brillo de uno en el vidrio de uno (Ed. La Bohemia, 2000), recopilado en La mitad de la verdad, bajo la luna editorial, 2008.

sábado, 13 de noviembre de 2010

Ahora dice que ve

i

Caminaba siempre de su mano.
Lo abandoné.
El lazarillo tenía –siempre–
otro punto de vista.
**
ii

La calma en un ojo,
la ira en el otro ojo. Extraña
observación
de un hecho.
**
iii

Ama la nitidez
con que ve texturas.
La contradicción es seria:
¿por qué no toca?
**
iiii

Edipo hundió los ojos
de su madre. Desde ese día
los dos caminan por el mundo
abandonados.
**
iiiii

El contraste: la pasión
de Heráclito.
**
iiiiii

Absoluto: una mirada
incompleta.
**
iiiiiii

Nauseabundo el mirar
sólo carroña.
**
iiiiiiii

Quién dijo que la ceguera
aquieta. Que ver las cosas
calma.
**
iiiiiiiii

El dolor ve.
La alegría ve.
Ninguno
oculta.
**

El ciego descubre
que le han mentido. La luz
no estaba aquí,
el color no era éste.
Lo supo por desilusión
y olfato. Ahora
dice que ve. Y tampoco es cierto.
*
De En el brillo de uno en el vidrio de uno (Ed. La Bohemia), recopilado en La mitad de la verdad, bajo la luna editorial, 2008.

martes, 26 de octubre de 2010

Tiniebla y luz

Miopía



No ve
lo pequeñas que son las cosas.
Delirio de grandeza
en la mirada.
***
Astigmatismo


Fuera de foco.
No es neblina.
Tiniebla no es.
Arbol superpuesto al bosque,
memoria borroneada, superpuesta
sobre sí misma.
Espejismo: lo que se ve
es ambiguo, tiniebla y
luz: pareciera que
Dios no ha separado nada.

El último verso es cita de otro perteneciente
a Jorge Aulicino.
***
Resplandor

Un punto blanco de luz
baja intermitente
a un costado del ojo, y desaparece.
Candileja que asombra y
no consuela.
***
Presión ocular

¿Qué pide el ojo?
Muestra de qué,
el estallido.

Si el músculo duerme, la ambición
descansa, ¿calmará la noche
la ira,
el síntoma?
***
Glaucoma

Hay algo que no deja ver
lo que quiso verse
y lo que no se quiso.
Cierta cobardía hay
en ese progresivo
dejar de ver,
o cierto cansancio
de la vista.

**
De En el brillo de uno en el vidrio de uno (Ed. La Bohemia, 2000), recopilado en La mitad de la verdad, bajo la luna editorial, 2008.

martes, 7 de septiembre de 2010

Agua que creías era cristalina

Óptica I
No creer en lo visto
Niní Bernardello


Dios mío que no existes, he creído
tanto en lo que he visto,
maravilla o
miseria,
he creído, de veras he creído
demasiado y
he visto demasiado y aún
no vi.
***
Óptica II

Creer para ver, dijo el ciego
mientras imaginaba
la forma de
una catedral. Para ello
dibujó la Pequeña Fuga
con un punzón,
y el estruendo del órgano
invadió el recinto
ampuloso, de arquitectura vana, detalles
que el ciego comprueba
a medida que la burla
se va haciendo nítida
y que la catedral
(como la luz) se hizo.
El vidente, a su lado, incrédulo
cierra los ojos, oye la música
maravillado.

en tributo a Raymond Carver
***
Óptica III

Ver para creer, dijo el ciego, lúcido
o cínico. La conclusión
–o la burla–
era irremediable.
***
Óptica IV

Creer o reventar, dijo
el sapo, la rana
que croaba reventado,
reventada de tanto haberle pisado encima.
Cuál era el charco
donde cobijarse, dijo el sapo, la
rana que saltaba, croaba
en la noche, esta noche que
no se acaba nunca.
Animales brutos
los que andan por ahí,
sin fijarse donde pisan, van a quedar
ciegos como ateos
van a quedar, ácido líquido
para el que pise o reviente a
este pobre sapo, pobre rana entre
charcos iluminados
por luciérnagas, cantados
por grillos, bichos de buena
ventura, cosa
de creer.
***
Óptica V

Eso que ves ahí asomada
es un pozo ciego
que no te ve. Agua que creías
era cristalina
y ahora doblada sobre el
codo, la cintura hasta caerte casi
en el pozo ciego
gritás que vengan que vuelvan
pedís un poco de agua que creías
agua para beberte pedís un poco
doblada sobre el pozo ciego, casi te caés
buscás el fondo del aljibe y no es ni está
aullás incrédula
de lo que ves doblada
hacia el fondo
de lo que huele
a cloaca
casi te caés te cuesta
creerlo.
**
De En el brillo de uno en el vidrio de uno (Ed. La Bohemia), recopilado en La mitad de la verdad, bajo la luna editorial, 2008.