sábado, 30 de abril de 2011

La piedra es más impaciente que la carne

No soy frívola, soy esta mínima
escultura en un lugar
de la plazoleta. La piedra es más
impaciente que la carne, desea reír,
y quebrarse, más
quisiera, la pasta espesa
de pintura sobre mí, tibia como
la mano que recorre, la
caca del pájaro
que pasa. Pósate, estoy yo
hace rato, rígida
y gris, más quisiera
tocar la lluvia que
resbala pero algo hace: abre,
corroe. El viento ríe
todavía
más, da vueltas sobre todo, en
todo. Me arranca. Más quisiera
esa sorpresa en el espíritu.

**
Nota: El último verso pertenece a Joan Miro.
De Solo de contralto (Galerna, 1998), recopilado en La mitad de la verdad (bajo la luna editorial, 2008)

3 comentarios:

  1. el remate de este poema!!! ah... y todo el texto, claro.

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  2. El último verso es un robo a Joan Miro. Me olvidé de ponerlo, je; Irene

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  3. Cómo pasar ahora por la plaza y no detenerse un ratito acordándose de este poema frente a la libertad de Lola Mora en Tucumán?
    Arcadia

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