martes, 21 de septiembre de 2010

Es té tibio sobre la mesa

EL TÉ


Está sentada frente a mí
y hace ruidos con la taza, la golpea sin querer.
Está loca pero la que desea
matarla soy yo.
Si le comento cualquier asunto, ella pregunta
con tono de loca más que dubitativa: ¿ah, sí?
Ahora está
diciéndome que hay vidrios rotos
en su barriga, la cortan, duele.
Miro la taza que golpeaba, intacta,
y el té que viene hacia mí, de a poco,
rogando algo que no entiendo. El líquido
toma una forma que me asusta, y al mismo tiempo
sé que lo que pide
es piedad, ayuda; es té tibio
sobre la mesa y
es mi hermana.
*
De Solo de contralto (Ed. Galerna), recopilado en La mitad de la verdad, bajo la luna editorial, 2008.

2 comentarios:

  1. Solo de contralto es maravilloso y este poema, en particular, es tremendo. Me acuerdo que lo escuché una noche en una lectura en el Espacio Callejón y quedé estrolado, completamente. Salud, J.

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  2. Cada vez que lo leo me conmueve más. Para mí es sublime. Me hace llorar.

    susana.

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