jueves, 15 de diciembre de 2011

Una vieja versión

Paisaje

Tranquila, segura,
di luz desde el faro.
He ilusionado una tierra cercana
y cálida, a quien quiso creer.
Contemplé el remolino lento 
del barco hundiéndose,
he visto resarcir la buena madera de tu barco, y
giré hacia otro lado: esta torre me permite divagar y
dar la espalda, o mirar de frente
los barcos útiles,
los ebrios, los barcos de humilde condición,
todos sometidos por Agua y Viento.
La luz apenas les avisa
o los embauca.
Tranquila, casi segura, porque
esto ya se acaba:
bajo por la escalinata del faro a andar
sobre las dunas. Ése es el barco que
me trajo hasta aquí. Ése es el náufrago:
morir bajo el sol hubiera sido pleno.

La arena hace cosquillas, quema;
voy a arrancar los dientes de león; 
la dicha es tosca como esos cardos anclados.

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