Hay cierto olor dulce en el aire
y en el cielo
cierta mentira
en el mundo,
una sonrisa de mujer recién muerta, plácida,
hay un estudio a dos voces,
y el coro que funciona.
El ciego despertó, dejó de desparramarse
en el suelo
algo de armonía
intuyó
en el aire que truena y revienta.
De La calma, 1991, recopilado en La mitad de la verdad, bajo la luna ed., 2008.
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viernes, 1 de noviembre de 2013
viernes, 18 de mayo de 2012
Adivinar, transparentarse...
UNO
Tenía un alma viscosa.
Adivinar,
transparentarse, nunca.
Debajo de la ropa clara
debajo de la piel
como de brillantina,
no había luz
ni rocas ni agua.
Esa viscosidad,
vaya a saber
lo que había en su alma.
De La calma, recopilado en La mitad de la verdad, bajo la luna editorial, 2008.
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