martes, 10 de diciembre de 2013

La abundancia


Hasta que el viento apacigüe y lleve consigo el absoluto
en las ramas en el concepto en
ese insistir, una abundancia de aire que ahora
es plena, soberbia, ganada
a fuerza de heredad, de qué trabajo, qué motivo, qué signo
salvo la letra, la ley o
lo que mueve las cosas, esas ramas,
ese viento que nace o aparece
inaudito
pero ahora es como una tromba de mar atrás, atrás,
insiste en el no repetir
el leitmotiv, la cantinela eterna
hasta que apacigüe
y el hombre tire su red mansamente,
quiera dar de comer, y el fruto sea
igual a la respiración, sólo fruto arrebatado, no caído.

Inédito

2 comentarios:

  1. Es tan delicada tu poesía, como simple e inocente pregunta . Profunda la pregunta y la respuesta tuya. Comprometida.

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