viernes, 18 de mayo de 2012

Adivinar, transparentarse...


UNO


Tenía un alma viscosa.
Adivinar,
transparentarse, nunca.
Debajo de la ropa clara
debajo de la piel
como de brillantina,
no había luz
ni rocas ni agua.
Esa viscosidad,
vaya a saber
lo que había en su alma.


De La calma, recopilado en La mitad de la verdad, bajo la luna editorial, 2008.

2 comentarios:

  1. Es la palabra
    la que me llama
    y yo acudo
    listo para su voz
    de aviso y sustantivo
    como ese sol que nos ilumina
    para llagarnos la mirada

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