domingo, 8 de noviembre de 2015

Taller

(Sesión)

Miro a través de esa página de tinta
encolumnada. Miro a través de lo que está
lo que no dice,
lo que se dio por sentado pero ahí no está. Nado en ese lago de lodo como una anguila,
a la pesca de esa idea oscura en un agua nada
clara. Me retuerzo en la silla y busco y apenas toco
esa idea que se daba por sentado. Salta a la vista entonces, no sé cómo pero ahora llega y respira
en la superficie, después de ese ahogo, después
del salto. 

Inédito

miércoles, 28 de octubre de 2015

"Argentina Italia ida y vuelta: incontri poetici" dedicata a Irene Gruss

Recomiendo y agradezco el trabajo de Silvia Rosa, investigadora italiana, que aquí presento. Los invito a leer sus traducciones, a ver los videos, todo con un cuidado excesivo más la colaboración de Daniele Curto, Carlo Molinaro, Jorge Aulicino y la de quien auspicia este proyecto, Chiara De Luca.


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viernes, 23 de octubre de 2015

No hay el para qué

Late, corazón
de pájaro o persona,
no para volar ni caer, ni tener
o perder. No hay el para qué sino el cómo, y un sentido.

A Matilda
Inédito

viernes, 28 de agosto de 2015

El barco es como un tren

Molino de su pensamiento o
La Bienvenida


Hay un gesto de saludo en la mano
y un pájaro real posado
arriba de su cabeza.
Hay un movimiento de nave y un
molino fantástico dentro de su cabeza; los dos,
el pájaro y el molino, hacen presión,
molestan casi.
El barco no es un balanceo soñador,
ni la góndola predestinada
de un relato.
El barco es como un tren, como
un tranvía,
es una historia amorosa en medio
de la guerra, cuando entre dos
se habla de cómo conseguir
una patata o un cigarrillo.
El molino
es como un film,
como el mar o el
pasto cambiado de color, todo
el día; el sol que ese día
baja hasta lastimar el mundo;
el pájaro es un metáfora
ni más ni menos
rugosa.
La que se aleja
saluda con la mano,
como si fuese bienvenida.

De El mundo incompleto (Libros de Tierra Firme, 1987), recopilado en La mitad de la verdad, bajo la luna editorial, 2008.

sábado, 1 de agosto de 2015

Pasa

Y este plácido despejarse del cielo
como el viento, suave, en la cara,
y el reflejo del agua contra la pared en esa terracita, abajo,
y la copa del gomero que insiste, roza la cornisa
parece que cae y no, sube,
la noche contra el día,
y se ha vuelto a nublar, pasa, pasa.

Inédito

miércoles, 22 de julio de 2015

La voz humana


Ahora respiro porque me estás hablando...
                                                   Jean Cocteau

La que pende de un hilo se cuelga, se ahorca, ya no
escucha el no que suena de otro lado, una voz
le dice colgá, colgá de una vez, ella
pende todavía, su voz es un lamento, un estertor
pero sigue, se enreda en un hilo
de voz y en el cable por el que ya no
escucha nada, la pobre se muere sin oír, sin ver
hay un drama, una tragedia en todo esto
pero ella no disfruta, se cuelga, se distrae
y cae, tira del telón, lo ideal
hubiera sido levantarse y saludar, ancha la risa
en su rostro como es ancho el arreglo
floral de utilería ahí en el fondo, y la ventana
y esa mesita donde el teléfono llama y llama sin parar.

Inédito

martes, 14 de julio de 2015

Habla Joseph M.W. Turner

Trato de conseguir el tono exacto del alba con el aspecto
del ocaso. La verdad no es como se pinta.
Ningún marchand podrá adquirirla porque
conseguir esto es... impagable.
Como cuando me hice atar al palo mayor,
¿creen que he visto algo? Ni la borrasca ni la neumonía
lo permitieron, y hasta me atrevería a decir al momento de mi muerte,
con un golpe efectista, The sun is gone!
Pero no, nada es como se pinta,
pura distorsión de luz, el alba igual
a un ocaso.

Inédito

lunes, 22 de junio de 2015

Y él rió

La esclava del amor


¿Sabéis lo que sois? Unas bestias,
desde aquí os veo. ¿Adónde llevan estos rieles,
qué he hecho yo sino aburrirme, decir mi parte
en esa tonta película? Al llegar a Moscú
cargaba miles de flores en mis brazos.
¿Sabe lo que es usted?,
dije aquel día en que lo balearon, ah, su rubio mechón al viento,
¡un bolchevique! 
Y él rió, y lo amé.

Basado en La esclava del amor (1976), de Nikita Mijalkov.
Irene Gruss (Inédito)

miércoles, 17 de junio de 2015

Ella lo levantó en brazos y se puso a gritar “¡Asesinos!”

9

Aparecieron unos tanques por la avenida. Los tanques son peores que el viento cuando quiere romper todo. Pasan y hacen un ruido que tapa hasta los oídos. Mi madre nos agarra como abrazándonos y nos tira a Selva y a mí por atrás del tapado. Mi hermano se escapó corriendo y volvió llorando. Ella lo levantó en brazos y se puso a gritar “¡Asesinos!”.
Selva se ríe de nervios y yo me asusto por los tirones. Ahí me doy cuenta de que mi madre también está nerviosa; tiene ásperas las manos y están sudadas. Cuando llegamos a casa, le pide a Selva que ponga Radio Colonia, así se entera mejor. Con la cartera todavía colgada del brazo, agarra el teléfono y llama a la tía Aída. Gritando dice: “Aída, no sabés. ¿Qué cosa?, ¿libertadora, qué libertadora? ¡Dios mío!, hay que terminar esos vestidos, mañana mismo termino las costuras y te veo. Chau.” Y yo sé que hablan de algo que no es eso. ¿Qué vestidos?, si ella no cose y tiene la máquina de la abuela Sara de posaflorero. Ahora dice que vayamos a jugar al jardín y eso quiere decir que se va a poner a anotar unos papeles que siempre terminan en el cesto. O se le caen o los tira hechos un bollo. En el jardín agarré un palito para anotar las letras en la tierra del cantero pelado pero no tuve ganas. Todavía me hinchan los tirones, como si tuviera el tapado puesto y estuviésemos en la avenida. 
A la hora de la cena mi padre casi no habló. Coman, decía ella nada más. Mi padre puso un disco, tiene cara seria o de enojado, si no, no hubiese puesto esa música. Igual, el ruido de las cucharas es más fuerte. Comemos mirando el combinado.

De Una letra familiar, bajo la luna editorial, 2007.