Recomiendo y agradezco el trabajo de Silvia Rosa, investigadora italiana, que aquí presento. Los invito a leer sus traducciones, a ver los videos, todo con un cuidado excesivo más la colaboración de Daniele Curto, Carlo Molinaro, Jorge Aulicino y la de quien auspicia este proyecto, Chiara De Luca.
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miércoles, 28 de octubre de 2015
viernes, 23 de octubre de 2015
No hay el para qué
Late, corazón
de pájaro o persona,
no para volar ni caer, ni tener
o perder. No hay el para qué sino el cómo, y un sentido.
A Matilda
Inédito
de pájaro o persona,
no para volar ni caer, ni tener
o perder. No hay el para qué sino el cómo, y un sentido.
A Matilda
Inédito
viernes, 28 de agosto de 2015
El barco es como un tren
Molino de su pensamiento o
La Bienvenida
Hay un gesto de saludo en la mano
y un pájaro real posado
arriba de su cabeza.
Hay un movimiento de nave y un
molino fantástico dentro de su cabeza; los dos,
el pájaro y el molino, hacen presión,
molestan casi.
El barco no es un balanceo soñador,
ni la góndola predestinada
de un relato.
El barco es como un tren, como
un tranvía,
es una historia amorosa en medio
de la guerra, cuando entre dos
se habla de cómo conseguir
una patata o un cigarrillo.
El molino
es como un film,
como el mar o el
pasto cambiado de color, todo
el día; el sol que ese día
baja hasta lastimar el mundo;
el pájaro es un metáfora
ni más ni menos
rugosa.
La que se aleja
saluda con la mano,
como si fuese bienvenida.
De El mundo incompleto (Libros de Tierra Firme, 1987), recopilado en La mitad de la verdad, bajo la luna editorial, 2008.
La Bienvenida
Hay un gesto de saludo en la mano
y un pájaro real posado
arriba de su cabeza.
Hay un movimiento de nave y un
molino fantástico dentro de su cabeza; los dos,
el pájaro y el molino, hacen presión,
molestan casi.
El barco no es un balanceo soñador,
ni la góndola predestinada
de un relato.
El barco es como un tren, como
un tranvía,
es una historia amorosa en medio
de la guerra, cuando entre dos
se habla de cómo conseguir
una patata o un cigarrillo.
El molino
es como un film,
como el mar o el
pasto cambiado de color, todo
el día; el sol que ese día
baja hasta lastimar el mundo;
el pájaro es un metáfora
ni más ni menos
rugosa.
La que se aleja
saluda con la mano,
como si fuese bienvenida.
De El mundo incompleto (Libros de Tierra Firme, 1987), recopilado en La mitad de la verdad, bajo la luna editorial, 2008.
sábado, 1 de agosto de 2015
Pasa
Y este plácido despejarse del cielo
como el viento, suave, en la cara,
y el reflejo del agua contra la pared en esa terracita, abajo,
y la copa del gomero que insiste, roza la cornisa
parece que cae y no, sube,
la noche contra el día,
y se ha vuelto a nublar, pasa, pasa.
Inédito
como el viento, suave, en la cara,
y el reflejo del agua contra la pared en esa terracita, abajo,
y la copa del gomero que insiste, roza la cornisa
parece que cae y no, sube,
la noche contra el día,
y se ha vuelto a nublar, pasa, pasa.
Inédito
miércoles, 22 de julio de 2015
La voz humana
Ahora respiro porque me estás hablando...
Jean Cocteau
La que pende de un hilo se cuelga, se ahorca, ya no
escucha el no que suena de otro lado, una voz
le dice colgá, colgá de una vez, ella
pende todavía, su voz es un lamento, un estertor
pero sigue, se enreda en un hilo
de voz y en el cable por el que ya no
escucha nada, la pobre se muere sin oír, sin ver
hay un drama, una tragedia en todo esto
pero ella no disfruta, se cuelga, se distrae
y cae, tira del telón, lo ideal
hubiera sido levantarse y saludar, ancha la risa
en su rostro como es ancho el arreglo
floral de utilería ahí en el fondo, y la ventana
y esa mesita donde el teléfono llama y llama sin parar.
Inédito
martes, 14 de julio de 2015
Habla Joseph M.W. Turner
Trato de conseguir el tono exacto del alba con el aspecto
del ocaso. La verdad no es como se pinta.
Ningún marchand podrá adquirirla porque
conseguir esto es... impagable.
Como cuando me hice atar al palo mayor,
¿creen que he visto algo? Ni la borrasca ni la neumonía
lo permitieron, y hasta me atrevería a decir al momento de mi muerte,
con un golpe efectista, The sun is gone!
Pero no, nada es como se pinta,
pura distorsión de luz, el alba igual
a un ocaso.
Inédito
del ocaso. La verdad no es como se pinta.
Ningún marchand podrá adquirirla porque
conseguir esto es... impagable.
Como cuando me hice atar al palo mayor,
¿creen que he visto algo? Ni la borrasca ni la neumonía
lo permitieron, y hasta me atrevería a decir al momento de mi muerte,
con un golpe efectista, The sun is gone!
Pero no, nada es como se pinta,
pura distorsión de luz, el alba igual
a un ocaso.
Inédito
lunes, 22 de junio de 2015
Y él rió
¿Sabéis lo que sois? Unas bestias,
desde aquí os veo. ¿Adónde llevan estos rieles,
qué he hecho yo sino aburrirme, decir mi parte
en esa tonta película? Al llegar a Moscú
cargaba miles de flores en mis brazos.
¿Sabe lo que es usted?,
dije aquel día en que lo balearon, ah, su rubio mechón al viento,
¡un bolchevique!
Y él rió, y lo amé.
Basado en La esclava del amor (1976), de Nikita Mijalkov.
Irene Gruss (Inédito)
miércoles, 17 de junio de 2015
Ella lo levantó en brazos y se puso a gritar “¡Asesinos!”
9
Aparecieron unos tanques por la avenida. Los tanques son peores que el viento cuando quiere romper todo. Pasan y hacen un ruido que tapa hasta los oídos. Mi madre nos agarra como abrazándonos y nos tira a Selva y a mí por atrás del tapado. Mi hermano se escapó corriendo y volvió llorando. Ella lo levantó en brazos y se puso a gritar “¡Asesinos!”.
Selva se ríe de nervios y yo me asusto por los tirones. Ahí me doy cuenta de que mi madre también está nerviosa; tiene ásperas las manos y están sudadas. Cuando llegamos a casa, le pide a Selva que ponga Radio Colonia, así se entera mejor. Con la cartera todavía colgada del brazo, agarra el teléfono y llama a la tía Aída. Gritando dice: “Aída, no sabés. ¿Qué cosa?, ¿libertadora, qué libertadora? ¡Dios mío!, hay que terminar esos vestidos, mañana mismo termino las costuras y te veo. Chau.” Y yo sé que hablan de algo que no es eso. ¿Qué vestidos?, si ella no cose y tiene la máquina de la abuela Sara de posaflorero. Ahora dice que vayamos a jugar al jardín y eso quiere decir que se va a poner a anotar unos papeles que siempre terminan en el cesto. O se le caen o los tira hechos un bollo. En el jardín agarré un palito para anotar las letras en la tierra del cantero pelado pero no tuve ganas. Todavía me hinchan los tirones, como si tuviera el tapado puesto y estuviésemos en la avenida.
A la hora de la cena mi padre casi no habló. Coman, decía ella nada más. Mi padre puso un disco, tiene cara seria o de enojado, si no, no hubiese puesto esa música. Igual, el ruido de las cucharas es más fuerte. Comemos mirando el combinado.
De Una letra familiar, bajo la luna editorial, 2007.
Aparecieron unos tanques por la avenida. Los tanques son peores que el viento cuando quiere romper todo. Pasan y hacen un ruido que tapa hasta los oídos. Mi madre nos agarra como abrazándonos y nos tira a Selva y a mí por atrás del tapado. Mi hermano se escapó corriendo y volvió llorando. Ella lo levantó en brazos y se puso a gritar “¡Asesinos!”.
Selva se ríe de nervios y yo me asusto por los tirones. Ahí me doy cuenta de que mi madre también está nerviosa; tiene ásperas las manos y están sudadas. Cuando llegamos a casa, le pide a Selva que ponga Radio Colonia, así se entera mejor. Con la cartera todavía colgada del brazo, agarra el teléfono y llama a la tía Aída. Gritando dice: “Aída, no sabés. ¿Qué cosa?, ¿libertadora, qué libertadora? ¡Dios mío!, hay que terminar esos vestidos, mañana mismo termino las costuras y te veo. Chau.” Y yo sé que hablan de algo que no es eso. ¿Qué vestidos?, si ella no cose y tiene la máquina de la abuela Sara de posaflorero. Ahora dice que vayamos a jugar al jardín y eso quiere decir que se va a poner a anotar unos papeles que siempre terminan en el cesto. O se le caen o los tira hechos un bollo. En el jardín agarré un palito para anotar las letras en la tierra del cantero pelado pero no tuve ganas. Todavía me hinchan los tirones, como si tuviera el tapado puesto y estuviésemos en la avenida.
A la hora de la cena mi padre casi no habló. Coman, decía ella nada más. Mi padre puso un disco, tiene cara seria o de enojado, si no, no hubiese puesto esa música. Igual, el ruido de las cucharas es más fuerte. Comemos mirando el combinado.
De Una letra familiar, bajo la luna editorial, 2007.
miércoles, 10 de junio de 2015
Milonga entrecortada para Madame Bovary
Quiso vivir sus sueños.
Gustave Flaubert
No me acusen de extravío
porque en todo lo soñado
fui erudita
y si lo vivido fue
mentira y
vano
el cortejo que me gano
sirvió para ser bendita.
Ni lo acusen al autor
de haber abierto la boca
tanto él como esta loca
nos han dado la razón.
Así que descanse en paz
mi cabeza bien amada
y el cuerpo, desarropada,
no les llame la atención:
el frío que yo viví,
el calor de la mentada
sólo quedó para mí,
del dolor no quedó nada, casi
nada.
De La calma (Libros de Tierra Firme, 1991), recopilado en La mitad de la verdad (bajo la luna editorial, 2008).
Gustave Flaubert
No me acusen de extravío
porque en todo lo soñado
fui erudita
y si lo vivido fue
mentira y
vano
el cortejo que me gano
sirvió para ser bendita.
Ni lo acusen al autor
de haber abierto la boca
tanto él como esta loca
nos han dado la razón.
Así que descanse en paz
mi cabeza bien amada
y el cuerpo, desarropada,
no les llame la atención:
el frío que yo viví,
el calor de la mentada
sólo quedó para mí,
del dolor no quedó nada, casi
nada.
De La calma (Libros de Tierra Firme, 1991), recopilado en La mitad de la verdad (bajo la luna editorial, 2008).
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