sábado, 16 de mayo de 2015

He viajado

Su voz suena con el mismo tono de quien dice yo amé,
o no amaré más, toqué esas piedras del siglo IV a.C,
caminé la ciudad entera amurallada en defensa de un aljibe
semejante al tener, amurallado, aquí estuve, no estaré más,
he vivido, una certeza tan ambigua o improbable, ¿de verdad
has estado allí o acá, de verdad has amado?
Y ahora suspira y deja ir
el aire, el humo del cigarro, cree o finge estar seguro,
y con el mismo tono dice que ha vuelto, que ha llegado, que trajo regalos para todos.

Inédito

domingo, 3 de mayo de 2015

Rima interna

Hombre oscuro, he rozado tu yo
hasta quedar aplastado, abierto en cruz sobre la cama;
sale una leche acuosa de vos, un resto blanquecino y
mortuorio: no me das pena porque ha sido
excesivo el trabajo de rogarte, regar, rozarte
hasta el letargo. ¿Dormirás ahora o extenderás ese pie que cuelga y precisa apoyarse en algo, vacío como estás, dejado?

Inédito

lunes, 22 de diciembre de 2014

In Memoriam, Carlos Gardel y Alfredo Le Pera

Es difícil discernir qué prevalece,
molida a golpes por la noche, la arena es fina, aunque
aparenta recibir el tributo del mar: algas que
mañana olerán pútridas,
hasta que él lave una y otra y otra
vez, y acaricie la herida. Todo, todo
se olvida.

Inédito

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Mueven montañas

Los veo moverse (viento, copas de los pinos,
pájaros, gatos y perros y bichos en general), pasan
personas
solas o en pareja corriendo, ejercitándose
las veo ir hasta la playa cargadas de bolsas,
reposeras, toallones por si acaso, o la que va
en ayunas tan temprano,
vuelven seguramente complacidas de hacer
lo que hay que hacer, de aprovechar lo que hay
que aprovechar,
pero yo suelto la tanza a pescar restos, finales, eso que se deja
para después, cuando haga falta,
carpe!, me digo, y
arremeto.

Inédito

lunes, 8 de diciembre de 2014

Autorretrato II

                                                                      Una cicatriz de amor en la mirada.
                                                                                             Francisco Madariaga


El corazón no duele.
Se han acercado a mirar el pez raya que tengo en cada ojo
como una cicatriz; lo miran
fijamente nadar y dar la vuelta,
el torso oscuro, el vientre blanco, suave;
se asombran, me aman,
quedan con esa impresión, la cicatriz de algo que no duele;
la raya los ha visto quedarse o partir.

Inédito

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Notas de memoria

Este silencio en  el jardín, casi noche.
Cantabas, ¿te acuerdas?
Eras con el rocío, sin nada que nombrar.
Saciada; el amor lejos,
lejos. Pero saciada.
Escucha ahora, como si este silencio fuese ayer, y
¿oyes?, por fin ahora,
cantaras.

Inédito

sábado, 29 de noviembre de 2014

Como una luz tardía o lo que es dejado

Como una luz tardía o lo que es dejado
a pudrir, así encendí o dejé un gesto cualquiera,
una fruta cualquiera.
Es cansancio, decía, y en mi gesto no vi cómo hieden
los muertos, aun sin vergüenza, pero
cómo hieden. Chéjov anotó esto último, viajaba
y conocía mentes bajas,
deseosas y bajas.
No era atenazarme, sencillamente se echaba a perder
lo que dejaba perder. Recogía la pulpa enmohecida, aturdida,
obsecuente. Se me va de las manos
la caricia perdida
… Cómo así:
lo que no he dado ha caído,
no siente vergüenza pero hiede.


Nota: Lo remarcado en cursiva parafrasea un poema de Alfonsina Storni.

De Notas para una tanza, gog y magog, 2013.