domingo, 3 de mayo de 2015

Rima interna

Hombre oscuro, he rozado tu yo
hasta quedar aplastado, abierto en cruz sobre la cama;
sale una leche acuosa de vos, un resto blanquecino y
mortuorio: no me das pena porque ha sido
excesivo el trabajo de rogarte, regar, rozarte
hasta el letargo. ¿Dormirás ahora o extenderás ese pie que cuelga y precisa apoyarse en algo, vacío como estás, dejado?

Inédito

lunes, 22 de diciembre de 2014

In Memoriam, Carlos Gardel y Alfredo Le Pera

Es difícil discernir qué prevalece,
molida a golpes por la noche, la arena es fina, aunque
aparenta recibir el tributo del mar: algas que
mañana olerán pútridas,
hasta que él lave una y otra y otra
vez, y acaricie la herida. Todo, todo
se olvida.

Inédito

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Mueven montañas

Los veo moverse (viento, copas de los pinos,
pájaros, gatos y perros y bichos en general), pasan
personas
solas o en pareja corriendo, ejercitándose
las veo ir hasta la playa cargadas de bolsas,
reposeras, toallones por si acaso, o la que va
en ayunas tan temprano,
vuelven seguramente complacidas de hacer
lo que hay que hacer, de aprovechar lo que hay
que aprovechar,
pero yo suelto la tanza a pescar restos, finales, eso que se deja
para después, cuando haga falta,
carpe!, me digo, y
arremeto.

Inédito

lunes, 8 de diciembre de 2014

Autorretrato II

                                                                      Una cicatriz de amor en la mirada.
                                                                                             Francisco Madariaga


El corazón no duele.
Se han acercado a mirar el pez raya que tengo en cada ojo
como una cicatriz; lo miran
fijamente nadar y dar la vuelta,
el torso oscuro, el vientre blanco, suave;
se asombran, me aman,
quedan con esa impresión, la cicatriz de algo que no duele;
la raya los ha visto quedarse o partir.

Inédito

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Notas de memoria

Este silencio en  el jardín, casi noche.
Cantabas, ¿te acuerdas?
Eras con el rocío, sin nada que nombrar.
Saciada; el amor lejos,
lejos. Pero saciada.
Escucha ahora, como si este silencio fuese ayer, y
¿oyes?, por fin ahora,
cantaras.

Inédito

sábado, 29 de noviembre de 2014

Como una luz tardía o lo que es dejado

Como una luz tardía o lo que es dejado
a pudrir, así encendí o dejé un gesto cualquiera,
una fruta cualquiera.
Es cansancio, decía, y en mi gesto no vi cómo hieden
los muertos, aun sin vergüenza, pero
cómo hieden. Chéjov anotó esto último, viajaba
y conocía mentes bajas,
deseosas y bajas.
No era atenazarme, sencillamente se echaba a perder
lo que dejaba perder. Recogía la pulpa enmohecida, aturdida,
obsecuente. Se me va de las manos
la caricia perdida
… Cómo así:
lo que no he dado ha caído,
no siente vergüenza pero hiede.


Nota: Lo remarcado en cursiva parafrasea un poema de Alfonsina Storni.

De Notas para una tanza, gog y magog, 2013. 

martes, 14 de octubre de 2014

El árbol

De haber nacido / en otra generación / sería una apasionada. / De no ser por el deseo —dijo el joven amante— / me quedaría aquí, mirando largamente / ese árbol. Yo aprobaba / con la cabeza y le pedí / que se fuera. A otro / le pedí que se quedara / pero es de mi generación, nos aburrimos / no supimos reírnos / ni de nosotros mismos. Ah, la pasión, / cosa de críos o / de viejos.


De El mundo incompleto (Libros de Tierra Firme, 1987).