No hay daño, no hay falla.
Flota hacia mí una burbuja artificial,
creo que se me viene encima esa falta de
gravedad.
No hay gravedad en el espacio, por eso flota una mujer triste,
se le escapa la tenaza que flota hacia mí como la burbuja y ahora otro efecto y otro
más
la mujer triste rescata la tenaza,
nada la asombra, ni el sol asomándose en el Ganges, salvo el silencio en el espacio,
quiere dejarse ir flotando, dejarse morir, en tierra
ella se estrellaba una y otra vez en el simulador, pero no hay daño, no hay falla, consigue
manejar la nave que flota porque no hay
gravedad,
la mujer triste se salva y vuelve a tierra.
Basada en el film homónimo de Alfonso Cuarón.
Inédito
Páginas
martes, 7 de enero de 2014
martes, 24 de diciembre de 2013
Decir un poco
I
Lo
que se guarda en el tintero: el moho
por
el musgo,
las
pajas por el trigo,
la
deuda o la duda;
no
se dice.
**
II
Esos pájaros que pasan, esos pájaros,
chirrían debajo del cielo, aspiran a subir,
ah, la avidez,
y aquella carencia
como rumor absurdo
latiguillo.
**
III
Lo que quedó en el tintero,
aire guardado para morir así.
**
IV
Lo
que se barre
bajo
la alfombra,
el
polvo no se dice.
El
hilo; la hilacha. Lo que se esconde;
lo
que uno tapa con gerundio, énfasis
de
aquí y de allá, plurales de pájaros, moscas
arreboles,
intensidades, vacío que uno tiene y
se
tapa.
**
V
Y
la herida, azul como ese sol que baja
y
corrompe.
Lo
que dolía se corta.
**
VI
La
burla, como fe. Se miente eufóricamente.
**
VII
Esa
quietud en el vaivén,
aletargado
en consonantes, "se sabe, se sabe",
pura
alegoría del vaivén,
no
duele, no certifica la palmada
en
el traste de una vida,
eso
que se tiene a fuerza de colgar y descolgar
la
ropa o la derrota,
eso
también esquiva el bulto y
no
hay tu tía.
**
VIII
Y
si así fuese, decir tengo apenas, como una virtud que mastica
arroz,
bebe té, un tercer ojo pasado de haschís y
a cremar en el Ganges, la aceptación
de
qué sapiencia, de qué ritmo al escandir
la
tabla, la arpillera, esa guirnalda de flores
a
un lado del cadáver.
**
IX
Hay
que pagar;
como
si esto fuera poco hay que pagar
vaciar
esa alcancía
verse
deudor
en
un haber
y
que no baste. ¿Pero
basta?
No alcanza: hay que decirlo.
**
X
“Un
pedazo de pan, tampoco
habrá
para mí?”,*
el
guiso, el caldo de hueso
y a
dormir.
Ruido
en la barriga y sueño:
soñar
también con lo vacío.
*César Vallejo.
**
XI
Filmada
en escenarios naturales, desde una ventana
el
que no tiene fe, con una luz que imita
a
Vermeer en interior
y afuera
a Cándido López, observa la gesta fatal de las Cruzadas.
No
hay más que una vela sobre la mesa.
**
XII
Los
inundados no saben lo que tienen. Se dice que
cuando
el agua baja, vuelven a lo que queda.
**
XIII
Ahora
se le da por escribir; más bien anota: hay pájaros en el cielo,
hay
otros posados en las ramas; y más acá, sobre la tierra.
Salvo
esa mirada que alza, panea,
escurre
la tinta.
**
XIV
Nunca
se tiene lo que se desea. Se escriben hijos, la tierra
yerma.
**
XV
Perfora
con el sacapuntas hasta obtener más carbón; las maderitas, lo escrito y usado,
polvo
que asombra provoca curiosidad.
**
XVI
Presiente
que no dijo lo que tenía para decir. Entonces
tacha,
recomienza: “Hay pájaros (…)”.
Como
si en el tintero quedara lo que importa. Todavía no, se dice, esto
no:
pájaros que siguen
en
las ramas,
un
anhelo de cielo. Míralos, ahora
dan
un vuelo bajo y ascienden más allá, más allá…
hasta
perderse.
Inédito
martes, 10 de diciembre de 2013
La abundancia
Hasta que el viento apacigüe y lleve consigo el absoluto
en las ramas en el concepto en
ese insistir, una abundancia de aire que ahora
es plena, soberbia, ganada
a fuerza de heredad, de qué trabajo, qué motivo, qué signo
salvo la letra, la ley o
lo que mueve las cosas, esas ramas,
ese viento que nace o aparece
inaudito
pero ahora es como una tromba de mar atrás, atrás,
insiste en el no repetir
el leitmotiv, la cantinela eterna
hasta que apacigüe
y el hombre tire su red mansamente,
quiera dar de comer, y el fruto sea
igual a la respiración, sólo fruto arrebatado, no caído.
Inédito
sábado, 30 de noviembre de 2013
Maníes
Curioso cómo se piensan los muertos.
Ahora recuerdo su manera de masticar los maníes
de costado...
Pero por qué no lo tomé de la mano, por qué
no lo miré a los ojos.
Inédito
Ahora recuerdo su manera de masticar los maníes
de costado...
Pero por qué no lo tomé de la mano, por qué
no lo miré a los ojos.
Inédito
viernes, 1 de noviembre de 2013
Algo de armonía
Hay cierto olor dulce en el aire
y en el cielo
cierta mentira
en el mundo,
una sonrisa de mujer recién muerta, plácida,
hay un estudio a dos voces,
y el coro que funciona.
El ciego despertó, dejó de desparramarse
en el suelo
algo de armonía
intuyó
en el aire que truena y revienta.
De La calma, 1991, recopilado en La mitad de la verdad, bajo la luna ed., 2008.
y en el cielo
cierta mentira
en el mundo,
una sonrisa de mujer recién muerta, plácida,
hay un estudio a dos voces,
y el coro que funciona.
El ciego despertó, dejó de desparramarse
en el suelo
algo de armonía
intuyó
en el aire que truena y revienta.
De La calma, 1991, recopilado en La mitad de la verdad, bajo la luna ed., 2008.
miércoles, 23 de octubre de 2013
Sal
Por volver la vista atrás
pude mirar fracaso tras fracaso tras fracaso,
fuegos vi, la ciudad hecha fuego,
convertida en un apocalipsis precoz.
Y mi nombre perdido hacia un desierto
si volteo la cabeza hacia adelante, hacia
lo que me espera:
soy a duras penas la mujer de Lot:
mi necesidad no tiene nombre.
Inédito
pude mirar fracaso tras fracaso tras fracaso,
fuegos vi, la ciudad hecha fuego,
convertida en un apocalipsis precoz.
Y mi nombre perdido hacia un desierto
si volteo la cabeza hacia adelante, hacia
lo que me espera:
soy a duras penas la mujer de Lot:
mi necesidad no tiene nombre.
Inédito
lunes, 23 de septiembre de 2013
La gallina
Vengo a llorar
la carta, el puchero
de gallina, el
líquido caldo que acostumbra
mojar
_¿es que aquí no hay
repasadores?_
llorar con gotitas de grasa
el
menú, la carta, cacareo caro
a la diestra, y
a siniestra, puchero
de gallina quiero poner
los huevos, emplumar con
calorcito
alborotar con ruido
clueco y que no espante, ni
al zorro viejo que mira
a este
gallo montarse sobre mí
(¡señora, las gallinas!)
maíz va, maíz viene,
harta
de cacarear,
vengo a poner
los huevos que me diste, la
pluma
dura la carne, tarda
en caer, en gotitas
el caldo, la grasa
de mi llanto, en la cara,
vengo a poner
la carta, o el menú,
la letra que me diste no la
pongo, tu abrazo
quiero, con calorcito, harta,
vengo a llorar.
para María del Carmen Colombo
**
De Solo de contralto, recopilado en La mitad de la verdad, 2008.
lunes, 5 de agosto de 2013
La absurda
El amigo infiel
se muere porque lo persigo,
porque me persigue, no como
a un fantasma
sino porque soy una cosa
incorrecta.
Yo lo persigo porque soy
también infiel
y me enamoro dolorosamente
de
los que van a morirse.
Todo esto me hace muy mal,
sus abrazos
y la herida del amor
como una ventana rota.
Todo esto va a terminar por
matarme.
Voy a terminar siendo muda
y oblicua como una monja
blanca como una muerta,
fiel,
absurda.
De La luz en la ventana, Ed. El escarabajo de oro, 1982.
lunes, 15 de julio de 2013
Limpieza
Jabón y agua tibia arrastran lo que quedó de la fiesta.
Todavía no es rancio el perfume del vino
y el ahora pastoso manjar barrido de los platos
es burbuja que salta en un mover sagrado:
limpieza;
otra vez la vajilla sin mácula,
nada que reste de alegría tan breve, esmerada
en un durar interior.
Lo que brilla es pasado y preparación
para –y aún más breve– lo que urge, lo que se aproxima, inevitable reunión
y ágape: ¿has amado
o lavado así?
Inédito
Todavía no es rancio el perfume del vino
y el ahora pastoso manjar barrido de los platos
es burbuja que salta en un mover sagrado:
limpieza;
otra vez la vajilla sin mácula,
nada que reste de alegría tan breve, esmerada
en un durar interior.
Lo que brilla es pasado y preparación
para –y aún más breve– lo que urge, lo que se aproxima, inevitable reunión
y ágape: ¿has amado
o lavado así?
Inédito
Suscribirse a:
Entradas (Atom)