Curioso cómo se piensan los muertos.
Ahora recuerdo su manera de masticar los maníes
de costado...
Pero por qué no lo tomé de la mano, por qué
no lo miré a los ojos.
Inédito
Páginas
sábado, 30 de noviembre de 2013
viernes, 1 de noviembre de 2013
Algo de armonía
Hay cierto olor dulce en el aire
y en el cielo
cierta mentira
en el mundo,
una sonrisa de mujer recién muerta, plácida,
hay un estudio a dos voces,
y el coro que funciona.
El ciego despertó, dejó de desparramarse
en el suelo
algo de armonía
intuyó
en el aire que truena y revienta.
De La calma, 1991, recopilado en La mitad de la verdad, bajo la luna ed., 2008.
y en el cielo
cierta mentira
en el mundo,
una sonrisa de mujer recién muerta, plácida,
hay un estudio a dos voces,
y el coro que funciona.
El ciego despertó, dejó de desparramarse
en el suelo
algo de armonía
intuyó
en el aire que truena y revienta.
De La calma, 1991, recopilado en La mitad de la verdad, bajo la luna ed., 2008.
miércoles, 23 de octubre de 2013
Sal
Por volver la vista atrás
pude mirar fracaso tras fracaso tras fracaso,
fuegos vi, la ciudad hecha fuego,
convertida en un apocalipsis precoz.
Y mi nombre perdido hacia un desierto
si volteo la cabeza hacia adelante, hacia
lo que me espera:
soy a duras penas la mujer de Lot:
mi necesidad no tiene nombre.
Inédito
pude mirar fracaso tras fracaso tras fracaso,
fuegos vi, la ciudad hecha fuego,
convertida en un apocalipsis precoz.
Y mi nombre perdido hacia un desierto
si volteo la cabeza hacia adelante, hacia
lo que me espera:
soy a duras penas la mujer de Lot:
mi necesidad no tiene nombre.
Inédito
lunes, 23 de septiembre de 2013
La gallina
Vengo a llorar
la carta, el puchero
de gallina, el
líquido caldo que acostumbra
mojar
_¿es que aquí no hay
repasadores?_
llorar con gotitas de grasa
el
menú, la carta, cacareo caro
a la diestra, y
a siniestra, puchero
de gallina quiero poner
los huevos, emplumar con
calorcito
alborotar con ruido
clueco y que no espante, ni
al zorro viejo que mira
a este
gallo montarse sobre mí
(¡señora, las gallinas!)
maíz va, maíz viene,
harta
de cacarear,
vengo a poner
los huevos que me diste, la
pluma
dura la carne, tarda
en caer, en gotitas
el caldo, la grasa
de mi llanto, en la cara,
vengo a poner
la carta, o el menú,
la letra que me diste no la
pongo, tu abrazo
quiero, con calorcito, harta,
vengo a llorar.
para María del Carmen Colombo
**
De Solo de contralto, recopilado en La mitad de la verdad, 2008.
lunes, 5 de agosto de 2013
La absurda
El amigo infiel
se muere porque lo persigo,
porque me persigue, no como
a un fantasma
sino porque soy una cosa
incorrecta.
Yo lo persigo porque soy
también infiel
y me enamoro dolorosamente
de
los que van a morirse.
Todo esto me hace muy mal,
sus abrazos
y la herida del amor
como una ventana rota.
Todo esto va a terminar por
matarme.
Voy a terminar siendo muda
y oblicua como una monja
blanca como una muerta,
fiel,
absurda.
De La luz en la ventana, Ed. El escarabajo de oro, 1982.
lunes, 15 de julio de 2013
Limpieza
Jabón y agua tibia arrastran lo que quedó de la fiesta.
Todavía no es rancio el perfume del vino
y el ahora pastoso manjar barrido de los platos
es burbuja que salta en un mover sagrado:
limpieza;
otra vez la vajilla sin mácula,
nada que reste de alegría tan breve, esmerada
en un durar interior.
Lo que brilla es pasado y preparación
para –y aún más breve– lo que urge, lo que se aproxima, inevitable reunión
y ágape: ¿has amado
o lavado así?
Inédito
Todavía no es rancio el perfume del vino
y el ahora pastoso manjar barrido de los platos
es burbuja que salta en un mover sagrado:
limpieza;
otra vez la vajilla sin mácula,
nada que reste de alegría tan breve, esmerada
en un durar interior.
Lo que brilla es pasado y preparación
para –y aún más breve– lo que urge, lo que se aproxima, inevitable reunión
y ágape: ¿has amado
o lavado así?
Inédito
lunes, 24 de junio de 2013
La pared
I
Le hablo a la pared.
Hay quien escribe poemas
en un muro y luego se despide, tira
la carbonilla a un lado.
Lo mío es hablarle siempre a la pared,
antes de que la derrumbe un fuego
o el tiempo simple.
Ah, ilusa,
empecinada en atender lo que calla,
lo que dice.
**
II
Le hablo a la pared
(Es más bello porque es inútil)
Nota: la cita en cursiva pertenece a Cyrano de Bergerac, de Edmundo Rostand
**
III
Si no estuviera, no sabría qué cosa decir.
Rebota el intento:
“No mires lo que ves”.
Si no estuviera allí,
no sabría.
Disciplina: insiste,
hablo a la pared.
**
IV
Corres hacia la orilla,
lo que pensabas o tan simplemente veías
como mar
no era.
“El mar es una pared”,
dices.
**
V
Como un grito
la pared no responde. Da la elocuencia
del golpe: “Nada: ¿lo oyes? –dice–.
Escúchame”.
**
VI
Mira a tu alrededor,
pareciera que dice la pared.
¿No los ves?, cada uno ensimismado
o, por el contrario, el Yo con tal de ser
por fin abierto.
**
VII
Vidrios empañados: si fueran la pared
hasta esa poca humedad sería
rechazada; el agua es débil,
se resbala.
Impenetrable y a veces
mortal, como cal viva
que quema los cuerpos, cenizas quedan
de un líquido temblar,
si me le acerco.
La cal es otro No de la pared,
Llanto, lluvia
o simplemente sangre
quedan como manchas, graffiti,
nada que no salga
mañana o pasado
mañana…
**
VIII
La gota que horada la piedra:
te amo clau
evita vuelve
boca putos racing
corazón
**
IX
Te quiero –digo
a la pared.
**
X
Por no ser frívola, me he vuelto
piedra –asevera la pared– o espejo.
Piedra o azogue, da lo mismo, soberbio NO.
No juego –duramente dice.
**
XI
Le hablo a la pared. ¡Si sólo pudiera
entornar hacia otro lado
y oler naranjas!
Acaso guiar la hiedra o el jazmín
del país, tan sabiamente la cubren.
Si fuese coqueta,
y perfumara.
**
XII
A decir verdad,
la pared no deja pasar nada.
Es por eso que se pinta a la cal,
resguarda el No: la impenetrabilidad pone a prueba
también la lluvia como duda: “¿Eres así,
materia leve?”.
**
XIII
Guay del que contradiga
lo que la pared dice, el clavo
que sujeta el espejo, la foto
de mamá, sangre
en el muro, la soga
del ahorcado, la de la ropa.
**
XIV
Rígida como es,
no acepta tanto punto
de vista. Pareciera
que se marea: chorrea la tinta
o el pincel: la pared
limita: estoy
hasta acá,
dice, y muestra el borde.
**
XV
Y de repente la lluvia, a lavarle la cara al suelo seco,
a asombrar de agua
el cielo
(y una mira la pared y pregunta
¿de qué hablas?, mariposa,
oye el trueno)
¡Calla!
**
XVI
Cabeza muerta la pared,
echo cal viva sobre esa cabeza
adiós adiós el pensamiento o la flor
allí enredada, la hojita
que titila y se aferra al viento.
No digas más. No digas Nada.
**
XVII
De luto
frente a esa pared:
restos descansan, dice.
De quién, qué resta hablar
a la pared.
Destruir dice. Reparar, acusa el coro,
lo ido o lo deshecho, restos
de quién, qué ashes
citan de profundis; réquiem por esa pared. Paráfrasis,
no volverán golondrinas
ni padres ni el benteveo que percute la divina partitura:
haya paz,
descansen, descansen en paz;
la pared se derrumba al ritmo de un metrónomo: tac tac // tac tac
notas negras, pide el Director:
¿No lo veis?, Cristo yace, y lo demás ha partido con batuta
de doble filo: ya,
nada que lamentar,
ni un solo quejido ahora; chito.
Escucha el murmullo eterno del No;
es más claro que el agua.
*La cita en cursiva pertenece a Marguerite Duras.
**
XVIII
Y si la enredadera perenne que cree en la pared
dijera ¡Cuidado, las paredes oyen!
***
La pared, Ed. Nudista, Córdoba, Argentina, 2012.
Le hablo a la pared.
Hay quien escribe poemas
en un muro y luego se despide, tira
la carbonilla a un lado.
Lo mío es hablarle siempre a la pared,
antes de que la derrumbe un fuego
o el tiempo simple.
Ah, ilusa,
empecinada en atender lo que calla,
lo que dice.
**
II
Le hablo a la pared
(Es más bello porque es inútil)
Nota: la cita en cursiva pertenece a Cyrano de Bergerac, de Edmundo Rostand
**
III
Si no estuviera, no sabría qué cosa decir.
Rebota el intento:
“No mires lo que ves”.
Si no estuviera allí,
no sabría.
Disciplina: insiste,
hablo a la pared.
**
IV
Corres hacia la orilla,
lo que pensabas o tan simplemente veías
como mar
no era.
“El mar es una pared”,
dices.
**
V
Como un grito
la pared no responde. Da la elocuencia
del golpe: “Nada: ¿lo oyes? –dice–.
Escúchame”.
**
VI
Mira a tu alrededor,
pareciera que dice la pared.
¿No los ves?, cada uno ensimismado
o, por el contrario, el Yo con tal de ser
por fin abierto.
**
VII
Vidrios empañados: si fueran la pared
hasta esa poca humedad sería
rechazada; el agua es débil,
se resbala.
Impenetrable y a veces
mortal, como cal viva
que quema los cuerpos, cenizas quedan
de un líquido temblar,
si me le acerco.
La cal es otro No de la pared,
Llanto, lluvia
o simplemente sangre
quedan como manchas, graffiti,
nada que no salga
mañana o pasado
mañana…
**
VIII
La gota que horada la piedra:
te amo clau
evita vuelve
boca putos racing
corazón
**
IX
Te quiero –digo
a la pared.
**
X
Por no ser frívola, me he vuelto
piedra –asevera la pared– o espejo.
Piedra o azogue, da lo mismo, soberbio NO.
No juego –duramente dice.
**
XI
Le hablo a la pared. ¡Si sólo pudiera
entornar hacia otro lado
y oler naranjas!
Acaso guiar la hiedra o el jazmín
del país, tan sabiamente la cubren.
Si fuese coqueta,
y perfumara.
**
XII
A decir verdad,
la pared no deja pasar nada.
Es por eso que se pinta a la cal,
resguarda el No: la impenetrabilidad pone a prueba
también la lluvia como duda: “¿Eres así,
materia leve?”.
**
XIII
Guay del que contradiga
lo que la pared dice, el clavo
que sujeta el espejo, la foto
de mamá, sangre
en el muro, la soga
del ahorcado, la de la ropa.
**
XIV
Rígida como es,
no acepta tanto punto
de vista. Pareciera
que se marea: chorrea la tinta
o el pincel: la pared
limita: estoy
hasta acá,
dice, y muestra el borde.
**
XV
Y de repente la lluvia, a lavarle la cara al suelo seco,
a asombrar de agua
el cielo
(y una mira la pared y pregunta
¿de qué hablas?, mariposa,
oye el trueno)
¡Calla!
**
XVI
Cabeza muerta la pared,
echo cal viva sobre esa cabeza
adiós adiós el pensamiento o la flor
allí enredada, la hojita
que titila y se aferra al viento.
No digas más. No digas Nada.
**
XVII
De luto
frente a esa pared:
restos descansan, dice.
De quién, qué resta hablar
a la pared.
Destruir dice. Reparar, acusa el coro,
lo ido o lo deshecho, restos
de quién, qué ashes
citan de profundis; réquiem por esa pared. Paráfrasis,
no volverán golondrinas
ni padres ni el benteveo que percute la divina partitura:
haya paz,
descansen, descansen en paz;
la pared se derrumba al ritmo de un metrónomo: tac tac // tac tac
notas negras, pide el Director:
¿No lo veis?, Cristo yace, y lo demás ha partido con batuta
de doble filo: ya,
nada que lamentar,
ni un solo quejido ahora; chito.
Escucha el murmullo eterno del No;
es más claro que el agua.
*La cita en cursiva pertenece a Marguerite Duras.
**
XVIII
Y si la enredadera perenne que cree en la pared
dijera ¡Cuidado, las paredes oyen!
***
La pared, Ed. Nudista, Córdoba, Argentina, 2012.
domingo, 2 de junio de 2013
Da capo, presto
Mañana será otro día, otras serán
las sábanas; el aleteo, otro;
las ciruelas
los estertores
cada uno en su sitio, hasta mañana...
Inédito
las sábanas; el aleteo, otro;
las ciruelas
los estertores
cada uno en su sitio, hasta mañana...
Inédito
lunes, 27 de mayo de 2013
Torcés la anécdota
Se trata de aliviar el lado sufriente de las cosas,
mirar hacia otro lado. Él llama a esa insulsa y a vos te dice
cortala, y vos
intentás disipar la niebla escuchando a los pájaros.
Ese árbol, allá, un lado de tu cabeza te pide
hacé un objeto estético,
decís ahora no, después, más tarde, cuando la bruma pase
como la de la mañana temprano;
O cuando te vas y tus hijos preguntan, preocupados, ¿hablaste con alguien?; les mentís amablemente,
torcés la anécdota.
Leés a una chica moderna, escribe con violencia, como si la molieran
a palos o tuviera un dolor de encías insoportable. ¿Para qué esto?, ¿lo ves?
Descifrás, abrís esa caja donde el aire cabe
y exhalás, tranquila.
El mar no ruge, no brama ni aúlla, no tiene furia ni
es sereno o plateado o verde o azul;
es más pequeño que Dios.
Lo que importa ahora es disipar la niebla.
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