lunes, 5 de agosto de 2013

La absurda


El amigo infiel
se muere porque lo persigo,
porque me persigue, no como a un fantasma
sino porque soy una cosa incorrecta.
Yo lo persigo porque soy también infiel
y me enamoro dolorosamente de
los que van a morirse.
Todo esto me hace muy mal,
sus abrazos
y la herida del amor
como una ventana rota.
Todo esto va a terminar por matarme.
Voy a terminar siendo muda
y oblicua como una monja
blanca como una muerta,
fiel,

      absurda.


De La luz en la ventana, Ed. El escarabajo de oro, 1982.

lunes, 15 de julio de 2013

Limpieza

Jabón y agua tibia arrastran lo que quedó de la fiesta.
Todavía no es rancio el perfume del vino
y el ahora pastoso manjar barrido de los platos
es burbuja que salta en un mover sagrado:
limpieza;
otra vez la vajilla sin mácula,
nada que reste de alegría tan breve, esmerada
en un durar interior.
Lo que brilla es pasado y preparación
para –y aún más breve– lo que urge, lo que se aproxima, inevitable reunión
y ágape: ¿has amado
o lavado así?

Inédito

lunes, 24 de junio de 2013

La pared

I

Le hablo a la pared.
Hay quien escribe poemas
en un muro y luego se despide, tira
la carbonilla a un lado.
Lo mío es hablarle siempre a la pared,
antes de que la derrumbe un fuego
o el tiempo simple.

Ah, ilusa,
empecinada en atender lo que calla,
lo que dice.
** 
II

Le hablo a la pared
(Es más bello porque es inútil)

Nota: la cita en cursiva pertenece a Cyrano de Bergerac, de Edmundo Rostand
** 
III

Si no estuviera, no sabría qué cosa decir.
Rebota el intento:
“No mires lo que ves”.
Si no estuviera allí,
no sabría.
Disciplina: insiste,
hablo a la pared.
 **  
IV

Corres hacia la orilla,
lo que pensabas o tan simplemente veías
como mar
no era.
“El mar es una pared”,
dices.
 **
V

Como un grito
la pared no responde. Da la elocuencia
del golpe: “Nada: ¿lo oyes? –dice–.
Escúchame”.
 **
VI

Mira a tu alrededor,
pareciera que dice la pared.
¿No los ves?, cada uno ensimismado
o, por el contrario, el Yo con tal de ser
por fin abierto.
 **
VII

Vidrios empañados: si fueran la pared
hasta esa poca humedad sería
rechazada; el agua es débil,
se resbala.

Impenetrable y a veces
mortal, como cal viva
que quema los cuerpos, cenizas quedan
de un líquido temblar,
si me le acerco.

La cal es otro No de la pared,
Llanto,  lluvia
o simplemente sangre
quedan como manchas, graffiti,
nada que no salga
mañana o pasado
mañana…
 **
 VIII

La gota que horada la piedra:
te amo clau
evita vuelve
boca putos racing
corazón
 **
IX

Te quiero –digo
a la pared.
 **
X

Por no ser frívola, me he vuelto
piedra –asevera la pared– o espejo.
Piedra o azogue, da lo mismo, soberbio NO.
No juego –duramente dice.
 **
XI

Le hablo a la pared. ¡Si sólo pudiera
entornar hacia otro lado
y oler naranjas!
Acaso guiar la hiedra o el jazmín
del país, tan sabiamente la cubren.
Si fuese coqueta,
y perfumara.
 **
 XII

A decir verdad,
la pared no deja pasar nada.
Es por eso que se pinta a la cal,
resguarda el No: la impenetrabilidad pone a prueba
también la lluvia como duda: “¿Eres así,
materia leve?”.
 **
 XIII

Guay del que contradiga
lo que la pared dice, el clavo
que sujeta el espejo, la foto
de mamá, sangre
en el muro, la soga
del ahorcado, la de la ropa.
 **
XIV

Rígida como es,
no acepta tanto punto
de vista. Pareciera
que se marea: chorrea la tinta
o el pincel: la pared
limita: estoy
hasta acá,
dice, y muestra el borde.
 **
XV

Y de repente la lluvia, a lavarle la cara al suelo seco,
a asombrar de agua
el cielo

(y una mira la pared y pregunta
¿de qué hablas?, mariposa,
oye el trueno)
¡Calla!
 **
 XVI

Cabeza muerta la pared,
echo cal viva sobre esa cabeza
adiós adiós el pensamiento o la flor
allí enredada, la hojita
que titila y se aferra al viento.
No digas más. No digas Nada.
 **
 XVII

De luto
frente a esa pared:
restos descansan, dice.
De quién, qué resta hablar
a la pared.
Destruir dice. Reparar, acusa el coro,
lo ido o lo deshecho, restos
de quién, qué ashes
citan de profundis; réquiem por esa pared. Paráfrasis,
no volverán golondrinas
ni padres ni el benteveo que percute la divina partitura:
haya paz,
descansen, descansen en paz;
la pared se derrumba al ritmo de un metrónomo: tac tac // tac tac
notas negras, pide el Director:
¿No lo veis?, Cristo yace, y lo demás ha partido con batuta
de doble filo: ya,
nada que lamentar,
ni un solo quejido ahora; chito.

Escucha el murmullo eterno del No;
es más claro que el agua.

 *La cita en cursiva pertenece a Marguerite Duras.
 **
XVIII

 Y si la enredadera perenne que cree en la pared
dijera ¡Cuidado, las paredes oyen!

***

La pared, Ed. Nudista, Córdoba, Argentina, 2012.

domingo, 2 de junio de 2013

Da capo, presto

Mañana será otro día, otras serán
las sábanas; el aleteo, otro;
las ciruelas
los estertores
cada uno en su sitio, hasta mañana...

Inédito

lunes, 27 de mayo de 2013

Torcés la anécdota


Se trata de aliviar el lado sufriente de las cosas,
mirar hacia otro lado. Él llama a esa insulsa y a vos te dice
cortala, y vos
intentás disipar la niebla escuchando a los pájaros.
Ese árbol, allá, un lado de tu cabeza te pide
hacé un objeto estético, 
decís ahora no, después, más tarde, cuando la bruma pase
como la de la mañana temprano;
O cuando te vas y tus hijos preguntan, preocupados, ¿hablaste con alguien?; les mentís amablemente,
torcés la anécdota.
Leés a una chica moderna, escribe con violencia, como si la molieran
a palos o tuviera un dolor de encías insoportable. ¿Para qué esto?, ¿lo ves?
Descifrás, abrís esa caja donde el aire cabe
y exhalás, tranquila. 
El mar no ruge, no brama ni aúlla, no tiene furia ni 
es sereno o plateado o verde o azul;
es más pequeño que Dios.
Lo que importa ahora es disipar la niebla.

Inédito   

sábado, 18 de mayo de 2013

A fuerza de amor al mar


Mascarón de proa,
rígida como aleta del pez
sostengo un navegar a pura fe, sin destino más que
el llegar a tablas.
No hubo entonces drama
o naufragio; tu madera es
ese cartílago del que la carne se suspende
y avanza lejos,
atontada por las olas, enceguecida
por ese llegar
a santo de qué, vida,
sino largar espuma al costado
envejecer crujiendo, carcomiendo el esmalte
de una estampa, supuesta
protectora de la nave.
Pero suave
cartílago, erguido a fuerza
de amor al mar
ahora eres una
madera vieja que pasa
de un golpe del agua a otro
y te sostienes, mascarón,
a proa...

Inédito

lunes, 13 de mayo de 2013

Lía


Tu nombre está incrustado en el nombre de
tu madre como una i, se adosa
cual baba pegadiza y blanca
a modo de reparación de una escultura rota.
Tiempo y viento han quebrado
tus pecados y los míos,
¿terminé de pagar?, pregunto
a Dios por mis pecados,
adiós, adiós, madre infinita inmortal
quebrada tu cabeza
incrusto mi nombre en punto
como una i delgada
antes de morir
qué me has dado en nombre de
Dios, padre generoso.

Inédito

lunes, 15 de abril de 2013

Escucha


Escucha, escucha los grillos de la noche.
Avisan algo de belleza, algún esplendor sin simulacro.

**
De La dicha (Bajo la luna editorial, 2004). Recopilado en La mitad de la verdad (Bajo la luna editorial, 2008)