Mañana será otro día, otras serán
las sábanas; el aleteo, otro;
las ciruelas
los estertores
cada uno en su sitio, hasta mañana...
Inédito
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domingo, 2 de junio de 2013
lunes, 27 de mayo de 2013
Torcés la anécdota
Se trata de aliviar el lado sufriente de las cosas,
mirar hacia otro lado. Él llama a esa insulsa y a vos te dice
cortala, y vos
intentás disipar la niebla escuchando a los pájaros.
Ese árbol, allá, un lado de tu cabeza te pide
hacé un objeto estético,
decís ahora no, después, más tarde, cuando la bruma pase
como la de la mañana temprano;
O cuando te vas y tus hijos preguntan, preocupados, ¿hablaste con alguien?; les mentís amablemente,
torcés la anécdota.
Leés a una chica moderna, escribe con violencia, como si la molieran
a palos o tuviera un dolor de encías insoportable. ¿Para qué esto?, ¿lo ves?
Descifrás, abrís esa caja donde el aire cabe
y exhalás, tranquila.
El mar no ruge, no brama ni aúlla, no tiene furia ni
es sereno o plateado o verde o azul;
es más pequeño que Dios.
Lo que importa ahora es disipar la niebla.
sábado, 18 de mayo de 2013
A fuerza de amor al mar
Mascarón de proa,
rígida como aleta del pez
sostengo un navegar a pura fe, sin destino más que
el llegar a tablas.
No hubo entonces drama
o naufragio; tu madera es
ese cartílago del que la carne se suspende
y avanza lejos,
atontada por las olas, enceguecida
por ese llegar
a santo de qué, vida,
sino largar espuma al costado
envejecer crujiendo, carcomiendo el esmalte
de una estampa, supuesta
protectora de la nave.
Pero suave
cartílago, erguido a fuerza
de amor al mar
ahora eres una
madera vieja que pasa
de un golpe del agua a otro
y te sostienes, mascarón,
a proa...
Inédito
lunes, 13 de mayo de 2013
Lía
Tu nombre está incrustado en el nombre de
tu madre como una i, se adosa
cual baba pegadiza y blanca
a modo de reparación de una escultura rota.
Tiempo y viento han quebrado
tus pecados y los míos,
¿terminé de pagar?, pregunto
a Dios por mis pecados,
adiós, adiós, madre infinita inmortal
quebrada tu cabeza
incrusto mi nombre en punto
como una i delgada
antes de morir
qué me has dado en nombre de
Dios, padre generoso.
Inédito
sábado, 20 de abril de 2013
lunes, 15 de abril de 2013
Escucha
Escucha, escucha los grillos de la noche.
Avisan algo de belleza, algún esplendor sin simulacro.
**
De La dicha (Bajo la luna editorial, 2004). Recopilado en La mitad de la verdad (Bajo la luna editorial, 2008)
miércoles, 10 de abril de 2013
El agua se deja hacer...
Y dijera la esperanza
contigo no
y sí con la tormenta.
Alejandro Schmidt
Porque lo que te lleva y trae es Viento,
ni siquiera el resplandor que ves, allá, mueve
un accionar lógico, el arrancarte de raíz
del sillón o de esa simple butaca que te aferra
sin remo alguno a la barca.
Vas porque es Viento el que llega a destino;
el agua se deja hacer; se quita.
Es aire seco lo que empuja,
no deseo, menos ansia; porque contigo no,
un inestable ser donde no ha lugar lo que esperas, lo que crees,
lo que figuras se desdibuja con sólo voltear
el ancla, y lo único que resta es polvareda,
humo de amar
truenos, relámpagos.
Inédito
miércoles, 3 de abril de 2013
Viajo
"Esto no es natural", dicen;
floto y avanzo por encima de nubes,
allá abajo veo mapas, franjas
o líneas, marea el escuchar conversaciones
por encima de las nubes, el cielo disminuido a una ventanita, no a Dios,
"esto no es
natural, hace calor en mayo pleno",
es otro mundo, voy adonde no sé,
floto como el misterio,
viajo y pendo del aire.
Inédito
floto y avanzo por encima de nubes,
allá abajo veo mapas, franjas
o líneas, marea el escuchar conversaciones
por encima de las nubes, el cielo disminuido a una ventanita, no a Dios,
"esto no es
natural, hace calor en mayo pleno",
es otro mundo, voy adonde no sé,
floto como el misterio,
viajo y pendo del aire.
Inédito
martes, 2 de abril de 2013
No viajo
"Toda teoría es gris, querido amigo, y verde es el dorado árbol de la vida."
Johann Wolfgang von Goethe
Desde un sexto piso, contra viento y marea
me asomo a mirar ese árbol, como
mascarón de proa que va
contra viento y marea, incólume,
erguida y en ángulo me asomo a ver
lo único vivo que puedo ver desde aquí, un sexto piso
desde hace treinta y cinco años,
a veces me balanceo,
miro cómo cambian o caen las hojas,
navego hacia allá porque ése es el rumbo,
ésa mi línea de ruta,
el gris dorado verde
debajo de un cielo.
Inédito
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