sábado, 12 de enero de 2013

Sin título


He visto al sol ponerse
y de inmediato agigantarse, mostrar grandilocuente
el final de un día. Un heme aquí lento,
de colores, brillos
girando al otro lado.
¿Demorar, y durar, ahora?


Inédito

viernes, 21 de diciembre de 2012

Otro nocturno


Se supone que debo anotar este goteo,
la leche acuosa de la acacia
aquí en el balcón (deck o lujo de cabaña veraniega),
y se supone debo mencionar el asombro noche tras noche,
y el mar atrás, su tronar atrás,
pero la contemplación de repente se esfuma,
esta paz se esfuma porque no vi
muerto el rostro de mi madre,
no sentí sus manos entibiándose, después enfriándose, se supone bien
si anoto que no estuve allí
como estoy ahora a la altura de la copa de una acacia,
quizá fue esta leche acuosa que gotea,
o alguien que puso en boca de una tal Mrs. Ramsay: "sobre la vida,
sobre la muerte; no, pensó, no se puede decir nada de esto a nadie".

*El encomillado pertenece a Virginia Woolf.
Inédito

viernes, 30 de noviembre de 2012

Es liviana la ceniza porque ha dado

Variaciones

I

Mi cabeza envuelta en humo de un fuego apagado.
¿Pagaste los leños del hogar? O
simplemente juntabas ramas en el bosque. Ah,
marea de pinos, se bambolean y crujen
como barcos anclados (¿has visto alguna vez el mar,
has apagado todos los fuegos?).

II

¿Pagaste los leños del hogar?
Ahora echás uno a uno al fuego. Fácil,
el de la hojarasca, enciende
y consume cada rama en sí misma;
sacrificio, con tal de que prendan de una vez
los troncos, haya calor
de hogar, y este oír y mirar las chispas,
celebrar lo pagado.

III

¿Apagaste todos los fuegos?
Y ahora deberás cargar ceniza,
despejar.
Llevabas cada leño al fuego,
ardieron, uno a uno.
Has abierto la casa a ventilar, y
el corazón hiede a leño puesto
y quemado
(mas quién te quita lo bailado)
cuando es día.
 

IV

¿Apagaste todos los fuegos?
Y ahora deberás cargar ceniza,
despejar.
Ardieron.
Has abierto la casa a ventilar, y
el corazón huele a leño puesto
a quemar, a ramita que se deshace.
Es liviana la ceniza
porque ha dado.


**
De Notas para una tanza. Ediciones gog y magog, 2012

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Bilingüe

Paloma gris 


Una paloma gris acaba de mojar su cabeza
en el charco de agua.
En el charco se ven las hojas
de un árbol, que titilan,
pero no el temblor
ni las plumas empapadas
de la cabeza de la paloma.


(de La luz en la ventana, 1982)

Traducción al francés  José Muchnik, Nicole Barrière

Pigeon gris


Un pigeon gris vient de tremper sa tête
dans la flaque d’eau
Dans la flaque d’eau on voit les feuilles
d’un arbre, qui titillent
mais pas le tremblement
ni les plumes trempées
de la tête du pigeon



IRENE GRUSS (de La luz en la ventana / La lumière à la fenêtre  1982)
www.travesiaspoeticas.com.ar

lunes, 22 de octubre de 2012

Y al revés, por qué no al revés

La risa

Sabe reír. En medio del dolor se ríe
y juega
En medio del dolor
habla claro,
cuenta que todo es simple y claro:
un cuerpo, un mueble, las personas
que miran, hacen,
juegan;
asusta
su buen humor
para todo, su fastidio
por la ambigüedad.
Sabe reír:
"nunca hubo ninguna cosa buena (el sol, la gente) que
no estuviese compensada
con el dolor
y al revés,
por qué no al revés", dice.

De El mundo incompleto

domingo, 14 de octubre de 2012

Música amable al fin




Porque las hojas de ese arbolito brillan todavía,
imagino, allá, lejos, el bosque encantado de verano.
Hasta apuraría la noche, a que el bicherío inunde todo de música amable, al fin,
canto que se ríe de lo grave del mar, allá, a pocos pasos,
como el pobre se ríe,
como las chicharras y los grillos
y los sapos se ríen del mar, allá, lejos,
cuando es verano todavía.

De Música amable al fin. Ilustraciones: Cecilia Afonso Esteves; mágicas naranjas ediciones, octubre 2012

viernes, 21 de septiembre de 2012

Una partida es mutua


Camina sin mí,
tiene un sudor distinto
del mío. Ese vago desprendimiento
como una desfloración:
vive sin mí, parte el pan,
lo come sin mí.
Ahora veo cómo sube
una escalera mecánica, se aleja.
Una partida
es mutua.
Amo su saludo,
ese vago desprendimiento
en el agitar nuestras manos, irse.

A mi hija
**
De La dicha (bajo la luna editorial, 2004)

lunes, 17 de septiembre de 2012

Es aquí la cosa


                                                                                   Lo más profundo es la piel.
                                                                                                            Paul Valéry

El pez muere por la boca.
Muerde una ilusión casi carnal
y una cuerda finísima lo empuja
hacia arriba. Es aquí,
en la superficie, con la ilusión a medio masticar
que el pez divino muta en pescado.
Los perros se acercan
y el pescador se afirma: "Vendrá
la muerte y tendrá tus ojos".
Alguien que cierre esa mirada
tonta, insensiblemente neutra.
Es aquí, en la superficie.
Tu boca no emite siquiera
la burbuja que pudo haberte salvado,
largar el aire, girar hacia otra parte.
Al pescador no le bastan
tus ojos; corta la cabeza
y la arroja a un balde.
Vendrá la muerte otra vez
como carnada, como quien dice agua va
buscaré la finísima cuerda, morderé el anzuelo,
es aquí, es aquí la cosa, en
la superficie.
**
Nota: lo encomillado es el conocido verso de Cesare Pavese.

De La dicha, bajo la luna, 2004