lunes, 16 de abril de 2012

Nómades por errar

Mi necesidad no tiene nombre.
No iremos al bosque.
El aire talará los árboles,
no habrá pájaros, nada.
El camino se deshará como se deshace
la carne, no habrá
tiempo.
Extrañaremos ese bosque
como si alguna vez hubiésemos ido.
Las ramas pedirán ayuda
al cielo, y cada hoja
el alivio de un ruido.
En vano extrañaremos el claro del bosque.
Como el que pierde un anhelo,
como el que lo busca en el claro de un bosque,
no videntes, no acontecidos, nómades por errar,
en vano será
la senda errada, el tiempo
goteará como lluvia sobre pájaros,
en vano pájaros ramas musgo, en vano escrito.
No iremos al bosque.

De Solo de contralto (Galerna, 1997), recopilado en La mitad de la verdad (bajo la luna, 2008)

lunes, 9 de abril de 2012

Sólo los elefantes encuentran mandrágora (Armonía Somers)

Enredada en sombras, agitada,
la piedra encandila, la azucena palpita,
hay estertores y vademécum
a mano, he de estirar el qué decir,
he de evitar la mueca: esto no, esto no, esto no


Inédito

martes, 3 de abril de 2012

Es aquí, es aquí

El viaje

No me puedo quejar: he conocido
demasiado, con humildad,
la humanidad, parece un juego;
he visto el paisaje tan bello
desde una butaca, viajar
me produce pereza, y
sin embargo, he visto
demasiado me quejo
celebro la pereza
la lástima
mi lastimadura. Velas
enciendo para festejar
la conjura, parece
un juego, un espejismo
de fuego en el agua, celebro
la lágrima, y me río
por puro contraste,
por conocimiento, con humildad,
¿debería estar agradecida
por la respiración?
Resentir
es un nombre ambiguo, he tocado
de todo un poco,
ambigua humanidad, la conclusión
es una sola, la misma
quemadura
en un océano
cuyas olas repiten es aquí, es aquí,
y el fuego es fatuo, y
el agua
es el viaje que no hace
falta.

De Solo de contralto, recopilado en La mitad de la verdad (2008)

sábado, 24 de marzo de 2012

No hay lugar para la huida, ángel del deseo

JINETES DEL APOCALIPSIS
(De archivo)

No hay lugar para la huida, ángel
del deseo.
Ellos, que dicen que son fantasmas,
siguen haciendo malas artes,
influyen, lo hacen bien,
estorban la huida, ángel
del deseo. Me corrompen.
Adonde fuera, el sol o la lluvia
me perseguirían como un testigo;
adonde me quedara,
ellos,
que dicen que son fantasmas,
mandarían cartas anónimas, desapasionadas
o donde la pasión
ocupa un lugar antiguo, de pacotilla.
Ahora, dicen,
el cielo se resquebraja tanto como
el suelo,
la gente lee libros trágicos,
sueña con llanuras que
parecen desiertos.
Ahora, dicen, todo ha terminado.
Y yo quería un lugar,
un toque
de infancia,
una frase verdadera.

De La calma (Libros de Tierra Firme), recopilado en La mitad de la verdad, bajo la luna editorial, 2008

lunes, 19 de marzo de 2012

Nocturna

Que quede la ropa recién tendida
y el viento y el temporal obren
por cuenta de dios. Finge
que también otro toca tu blusa, baja el bretel aquel, y
se hunde en la lavanda de las sábanas
como sueles hundirte tarde, tarde.




Inédito

sábado, 17 de marzo de 2012

De archivo

TATUAJE I


No uses pincel de cerda,
ni pelo de conejo;
procura lo más suave: bigote de ratón o cabello
de niño.

Severo Sarduy


Enemistada con la vida
que ofrecía tanto,
vaciada,
dispuesta a reír,
a dar algo
hube de hacer las cosas
trastrocando
girando un escalpelo
mojado en tinta hube
de limar
punzar
un dibujo
expresionista.
Si la espalda fuera más condescendiente,
si mi enojo con la vida
fuera más liviano... por qué hube
de elegir un estilo
tan antiguo, un dibujo
tan dolido y
raro


De La calma (Ediciones Libros de Tierra Firme, 1991), recopilado en La mitad de la verdad, bajo la luna editorial, 2008

domingo, 11 de marzo de 2012

Otro viejísimo poema

No te trae la lluvia
ni el viento acerca
siquiera un soplo,
un ruido, algún misterio.
Ni cuando arden mis ojos llega
a vos el
no verte.
Cada paso que doy
es para sentir el suelo
y anhelar una señal lejana,
cercana de que estás, ahí,
tan despierto como yo
y haciendo del tiempo una nada,
esa que horada cualquier elemento.
Dulce manotazo de ahogada, doy
lo único que doy: miseria, mascarada.

Ni la lluvia te trae
ni el polen; esto, Dios, no es natural,
es el llamado sino,
no el semen que quise tomar hasta
la euforia, la confusión.
Ni el viento acerca las cáscaras de otoño, la furia;
esto no es natural: el año pasa raro,
sin escrúpulos, hace calor
en mayo pleno.
Ni el mar dice
algo de vos, como si no hubiera
un secreto en este no.
Él, que como el fuego sabe
de los vivos y los muertos,
nada avisa
y declara: ausencia fatal, milagro del yo sólo, aguanta
y zozobra, pajarito divino,
mensajero ebrio que guías
la humareda de mí,
humo de colores, sube, deforme, desalmado,
aroma de ceniza y de chispa
que no podrás oler, esto no es natural,
estás tan oscuro y tan claro
como ese aire enrarecido
y como esa agua que no lleva
más que el ala
de mi ángel guardián, pajarito
que dicta: no estás, nada
te trae,
es el llamado sino,
es a quien llamo y
se pierde
como un eco mortal.

De Solo de contralto

jueves, 23 de febrero de 2012

Objetivismo

Se secó el patio. Antes, las baldosas
brillaban rojas y había un charco en el centro,
señal de que el patio es viejo, el piso se hunde.
Nadie entró el triciclo; quedó ahí afuera
goteando.
El cielo sigue seco como el patio.




Inédito

martes, 21 de febrero de 2012

Pesca en el lago

Al lado de los patos
(una familia de pequeños patos salvajes)
navega una botella de lavandina,
de plástico, amarilla.
Para algunos filósofos y poetas / esto fue
una imagen de lo real miserable.
Creían que
había sido puesta
precisamente ahí, junto
a patos salvajes, en el lago,
para regocijo y reflejo causal
del desencanto.
El plástico amarillo navegó
hasta detenerse en una isla artificial.
Los patos dieron la vuelta y
siguieron su camino.
Patos hambrientos, pensé, van a comer
la carnada perdida
por esas cosas de la corriente.
Los chicos veían cómo se alejaba su botella
hacia el centro del lago,
maldijeron al viento
y sólo atinaron a sufrir
y a sonreír.

De La calma, recopilado en La mitad de la verdad, 2008