viernes, 21 de octubre de 2011

Reír, eso quise

(de archivo)

Remordimiento

Nunca tuve
lo que se dice una buena dentadura.
Con mi boca mordí
su nuca, su garganta,
pero la forma de morder
se fue adecuando al poco
calcio, la poca fuerza, a
las piezas postizas y a las que
fueron salvadas. Reír, eso quise.
Perdí las ganas de morder
como quien deja la vida a un costado,
la ve ahí,
un vestido de fiesta doblado en la silla.

Llovió sobre el jardín, gotean
de lluvia y de un rocío
nocturno
bombitas de colores.

Ahora, con lo que tengo dado
y quitado, con mi boca
beso,
y cada noche, antes de dormirme,
ruego a Dios
no morir con los ojos abiertos
los dientes apretados.

De La dicha, recopilado en La mitad de la verdad, bajo la luna editorial 2004 y 2008 respectivamente.

martes, 18 de octubre de 2011

Antes

“ELLA HABÍA ENCONTRADO UN MUERTO DENTRO DE SU CABEZA”
Vicente Huidobro


Antes, yo leía sin ver,
respiraba hondo.
Amaba piedras,
vivía lo que aprendí, lo que dolía no,
lo que dolía con los ojos,
eso no.

**
Recopilado en La mitad de la verdad (bajo la luna editorial, 2008)

miércoles, 12 de octubre de 2011

Hermano lobo

Y de todas maneras, lo que conocía del caballo universal procedía de la huella, que era singular.                                  
                                                                                                                Umberto Eco

Debo agradecer
su punto de vista
y esa pulcritud silenciosa
o bullanguera
con que (lo)
vaciaban
ideas claras, taciturnas
clandestinas o temibles
eran ideas
que precisé
para entender
un abismo
mudo.

Recopilado en La mitad de la verdad (bajo la luna, 2008)

sábado, 8 de octubre de 2011

A Juana Bignozzi

Alguna vez yo tuve esa violencia en la voz y en el trato,
Juana me la dictaba desde un orden,
desde esa ley: reíte, me decía, de aquel guijarro humilde,
piedra
seremos.
La risa fue envuelta
como se envuelven los panecillos, tiernos,
contundentes, iguales a una fe;
mirábamos Juana y yo las cosas y las cosas
se endurecían como el pan, como el cristal que evita
su zona de clivaje, ese único
punto donde ¡todavía no! hacernos
añicos.
Soberbia como ninguna
ahora escribe Dejame aquí sentada hasta el final
ese día seré conmovedora
digna de piedad. Yo asiento con la cabeza
y cubro sus manos con las mías.

Inédito

jueves, 29 de septiembre de 2011

ELLA CREÍA QUE TODO DEBÍA SER, DEBERÍA SER HENO



Ahora que soy grande –se dijo–
voy a tener que aprender (y a medida
que se lo decía sufría) a registrar
acordarse tal poema fue escrito por
ese poeta
memorizar tengo tal libro (¿lo tenía?, ¿alguna vez
tuvo el nombre de lo que tenía?)
Qué más da –se dijo–, habrá que aprender
descifrar no
registrar
nociones no
aquel hombre es a tal obra
no, al revés no
y si alguien
sueña
deducir la notación:
esto es paja
esto es heno.

De La calma (Libros de Tierra Firme, 1991), recopilado en La mitad de la verdad (bajo la luna editorial, 2008)

sábado, 24 de septiembre de 2011

"La agonía de la luz"

                                                             "Rabia contra la agonía de la luz"
                                                                                              Dylan Thomas

A través de una persiana de plástico
transparente
renuncio a ver esa luz
la placidez en la tarde
los buenos hombres, me despido
por ese velo de plástico
turbio, renuncio
a ver
las pocas cosas visibles, fabulosas
del crepúsculo.

De Solo de contralto, recopilado en La mitad de la verdad (bajo la luna editorial, 2008)

viernes, 16 de septiembre de 2011

Nocturno

Puede largarse a llover en cualquier momento
y puedo largarme a llorar por eso
y porque la pared no sostiene más la hiedra que había en el verano.
Veo las nervaduras pegadas como arañas; rememoro el vaivén de las hojas,
casi podría decir parecido al de la copa del gomero acostada sobre la terraza;
es una noche insulsa entonces, nada para festejar ni padecer; la lluvia que no cae todavía.
Por qué llorar.



Inédito, de Entre la pena y la nada

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Un tenedor para hincar

Un tenedor para hincar
un diente,
dos, tres, cua
que tengan algo
de pan,
dos, tres, cua
que tengan algo
para dar, quitarse el gusto,
trocar placer
por dolores,
un tenedor gastado,
sin un diente,
dos, tres, cua
que tengan algo
con qué reír, morder,
chistar a un pájaro.


De La dicha, recopilado en La mitad de la verdad (bajo la luna editorial, 2008).

miércoles, 31 de agosto de 2011

Tercera persona

Tiene problemas con su lenguaje:
habla y no se le entiende,
escribe y no se le entiende.
Ironiza, da todo
por sentado, cree que lo que ve
es simple,
claro,
nada fácil para traducir.
Por ejemplo, mira la luz
natural:
la conmoción no le basta.
Pide un vínculo,
no sabe, no puede retener
sólo palabras
ni solamente
hechos,
luces,
delicadas luces.


De La luz en la ventana (El Escarabajo de Oro, 1982), recopilado en La mitad de la verdad (bajo la luna editorial, 2008).