martes, 23 de agosto de 2011

El único conversador

Sólo en la tumba
una está a sus anchas, dijo
la muerta.
Allí el cuerpo retoza
y el alma pide a gritos silencio.
Sólo en la tumba
una se desplaza y siente
por primera vez
la frescura del barro, la
ilusión
de que el único conversador
puede ser
el olvido.

De La calma (Libros de Tierra Firme, 1991), recopilado en La mitad de la verdad (bajo la luna editorial, 2008)

sábado, 20 de agosto de 2011

Él

Parecido al miedo de enfrentar el día. Abedules,
como morir en medio de abedules,
nieve sucia y humo; el aliento lejos, ilegible,
como el silencio de las campanas un domingo a las once,
nada que revelar; parecido a la culpa.


De Poemas irresueltos. Inédito

sábado, 13 de agosto de 2011

Sissí la emperatriz


I

La que cantaba y decía
a los gritos decía
¡yo no soy ésta, es la fuerza del destino!
ve caer las cuentas de su collar,
de a una saltan como niñas por el pasto
hasta quedar quietas, todavía dice
es la fuerza, es la tosca
fuerza del destino,
y el hilo del collar cierra
su garganta.

II

Y sin embargo la que cae
como canto a rodar, como guijarro humilde repite
yo no soy cuenta de nadie,
como piedra que se envuelve en brillo
y a lo largo de la tanza pide más cuerda,
no esta danza asmática en el agua,
pide canto.

III

Muerte de la emperatriz, Sissí,
corrías como niña por el prado, por los Alpes,
Sissí, y yo me quedé mirando
pobremente tu diadema,
era niña, Sissí,
una que no contaba.


De Poemas irresueltos, inédito

miércoles, 10 de agosto de 2011

Contra la gangrena

Tensa como un pavo real a punto de
abrir la cola magnífica
con ese gesto altanero, su plumaje, quitó
con un peine fino
los pocos piojos que había en el pubis,
colocó chinches estratégicas en algunas fotos, mala superchería,
alquiló un mantón enorme y negro con flecos hasta el piso
y se puso a responder el epistolario:
“Víctima de mi suicidio
salí a respirar aire puro”, escribió, “e
ilusa, hasta habían chupado el agua
en el lago del parque”. La brutalidad del texto
era parecida a la tensión: a qué se debían
esas ganas de reírse del mundo;
no lo sabía.
No, todavía no.
Así que devolvió aquel mantón dramático
y pasó la lengua
sensualmente por el borde
gomoso de la correspondencia,
quiso probar
sin sensatez ni oprobio
ni oquedad
eso que la gente hace,
así de sencillo,
cuando no ha muerto.

De La calma (Libros de Tierra Firme, 1991), recopilado en La mitad de la verdad (bajo la luna editorial, 2008)

jueves, 28 de julio de 2011

En catalán

POEMA


El sol em fa pessigolles al bescoll.
Estic fent la bugada d’esquenes
al sol
i de sobte
somric
perquè el sol em fa pessigolles al bescoll.

Versión de Pere Bessó i González
***
POEMA


El sol cosquillea en mi nuca.
Estoy lavando de espaldas
al sol
y de repente
sonrío
porque el sol cosquillea en mi nuca.

© Irene Gruss

sábado, 23 de julio de 2011

La terracota, allá

Ustedes, vosotros, que por encargo crearon
y fueron mimados y expulsados de Dios,
de reyes, de Venecia,
¿era la dicha o era
necesidad? Cobrar, cobrar,
cumplir a término la Sixtina, el Réquiem,
aquella sonatina, y el magenta para el Cristo, el oro
molido en el áurea de María, la buena,
la terracota, allá, que alcanzara
el dinero para Vos y el copista;
ustedes, vosotros, ¿era alabanza
y apremio?,
¿alegría o virtud?

De Entre la pena y la nada, inédito

viernes, 15 de julio de 2011

Herida pequeña es el adiós

El adiós es una herida pequeña,
más leve que el aguijón de la avispa
que marea, enferma,
y es una delicia envenenarse así,
por tan simple contacto.
Herida pequeña es el adiós,
no mata.


Inédito

lunes, 11 de julio de 2011

El alma es avara

Sobre el asma
(Fragmento)

Poderes celestes, yo tenía un alma para el
dolor;
dadme otra para la felicidad.
                                                                          Nueva Eloísa, J.J. Rousseau
**
(...)
no supo que no era luz hecha metal lo que le

escarbó
la boca
sino pura psijé escupida en un gorgoriteo
con forma de hálito o de pájaro
o
en caso de que haya sido por la herida
no pudo saber que fue psijé y no sangre
(...)
                                                                       Gladys Rosemberg

V

Algo, madre
no me da
respiro


VI

Puedo morir por la boca
o por la herida.
La boca es un gorgoriteo,
escupo aire.
El alma es avara, da
el aire en estertores, menuda y brusca
respiración, liviano sería
si yo lo diera
(pero morir sin alma) largamente.

No es sangre
sino alma que sale por la herida que
escupe,
despide. Puedo morir
de cosas así. Mejor
no entrego el alma


VII

El aire, la respiración.
Bueno sería
entregar el alma
como quien da
lo poco que tiene uno,
lo poco que uno tiene guardado
para dar,
el aire, el asma
(de quien)


VIII

El aire,
ahoga, madre
no da respiro
no deja al alma
respirar. No abras la puerta,
las ventanas. Es el aire que
no sale, el asma


IX

La impresión
es que el aire no entra

(puede sucumbir)

**
De Sobre el asma (edición de la autora, 1995), recopilado en La mitad de la verdad (bajo la luna, 2008).

martes, 5 de julio de 2011

Ilusión óptica

El lado interior de los párpados es muy suave;
haber visto tanta irrealidad, o
haber fingido lo real
como si fuera cierto,
como cosa certera, irritó la mirada.
O fue a la inversa. Tanta realidad
agotó y produjo
el derrame, hasta
consumar esa ilusión óptica: necesitarla
como quien precisa ver
más, todavía más, y
no cerrar los ojos.
Pero el lado interior
de los párpados
es tan suave y se irrita,
casi no soporta
haber creído ver, ni
haber fingido.

 

De En el brillo de uno en el vidrio de uno (Ed. La Bohemia, 2000), recopilado en La mitad de la verdad, bajo la luna editorial, 2008.