viernes, 26 de noviembre de 2010

La mañana era siempre igual

ERA


Yo era la que dormía
y despertaba
con un hombre no a mi lado
sino en mi cabeza.
Ellos levantaban la persiana y me
hacían renegar por los rayos
del sol, cuando era de día, o
por lo tarde de la hora,
cuando las hojas del tilo rechinan
y agrietan entonces el aire.
Yo me dormía pensando en
la cara y el gesto
del próximo hombre, y éste
no llegaba nunca ni se atrevía
a golpearme la puerta.
La mañana era siempre igual:
desinfectaba los delirios nocturnos
suavemente, y amontonaba
ecos, almohadones desamparados.
***
***
CARNE PARA LOS LOBOS, SÍ

Mujer indómita
da de comer al mito
pero no al mutón
Tira
tu carne al río
pero no dejes
seña, a lo sumo
un redondel morado
en su nuca.
Y hazlo tranquilamente,
arde húmeda, bruja
imperfecta
Y cuida que no te usen
ni ángel ni endemoniado
(ah gozosa, pacífica)
como carne de cañón.
***
MUJER IRRESUELTA


Yo quisiera, como Gauguin, largar
todo e irme,
dejar mi familia, la no tan sólida
posición
e irme a escribir a alguna isla
más solidaria.
Esa tranquilidad de Gauguin,
permanecer en una isla
tan calurosa, donde las mujeres
escupen resignadas
carozos de fruta silvestre.
**
De El mundo incompleto (Ed. Libros de Tierra Firme, 1987), recopilado en La mitad de la verdad, bajo la luna editorial, 2008

martes, 23 de noviembre de 2010

POEMAS EN CASA

POEMA

El sol cosquillea en mi nuca.
Estoy lavando de espaldas
al sol
y de repente
sonrío
porque el sol cosquillea en mi nuca.
***
PALOMA GRIS

Una paloma gris acaba de mojar su cabeza
en el charco de agua.
En el charco se ven las hojas
de un árbol, que titilan,
pero no el temblor
ni las plumas empapadas
de la cabeza de la paloma.
**
De La luz en la ventana, recopilado en La mitad de la verdad, bajo la luna editorial, 2008

domingo, 21 de noviembre de 2010

Se ha inmiscuido un ente otro

Hari


Aquí, Tierra, desde la nave,
algo extraño sucede
aquí Solaris, sí,
se ha inmiscuido un ente otro,
llamémosla así. No hay manera, no, se lo ha intentado todo
pero vuelve. Así es, de la nada
insiste en preguntar ¿qué tengo,
Kris?, ¿no estoy,
no soy? Eso pregunta, aquí, cambio,
mil veces arrojada al magma
y su chal sigue ahí, sobre una silla. ¿Ella?, también lo ha intentado
todo pero ¿por qué juzgáis
lo que soy?, eso dice, aquí Solaris, te amo,
Kris, sí, desde la nave,
Kris.

*Hari: personaje de Solaris, de Stanislav Lem y del film homónimo de Tarkovski.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Y él rió

La esclava del amor


¿Sabéis lo que sois? Unas bestias,
desde aquí os veo. ¿Adónde llevan estos rieles,
qué he hecho yo sino aburrirme, decir mi parte
en esa tonta película? Al llegar a Moscú
cargaba miles de flores en mis brazos.
¿Sabe lo que es usted?,
dije aquel día en que lo balearon, ah, su rubio mechón al viento,
¡un bolchevique!
Y él rió, y lo amé.

Basado en La esclava del amor (1976), de Nikita Mijalkov

jueves, 18 de noviembre de 2010

Hay para comer

La hormiga



Venía invierno,
y me propuse cargar
la hoja brillante o seca
para guardar haber; era esbelta,
sostuve la hebra
o el bulto incomprensible de llevar,
tenía el para qué, tracé
caminos para ir y
volver, e ir de vuelta,
verdes brillantes,
hojarasca, todo para qué,
invierno venía.
Ahora estoy aquí, guardada,
aterida, recuerdo la luz,
la carga, la alegría de llevar y
traer,
y el agobio (por qué habría de extender
sus alas la mariposa de un día –dijo en voz alta
la hormiga).
Invierno vino.
He traído hasta aquí hojas,
hay para comer,
la tierra está fría y húmeda,
puedo tocarla,
estirarme en el alivio
o tiritar.

De La dicha, recopilado en La mitad de la verdad (bajo la luna editorial), 2008

sábado, 13 de noviembre de 2010

Ahora dice que ve

i

Caminaba siempre de su mano.
Lo abandoné.
El lazarillo tenía –siempre–
otro punto de vista.
**
ii

La calma en un ojo,
la ira en el otro ojo. Extraña
observación
de un hecho.
**
iii

Ama la nitidez
con que ve texturas.
La contradicción es seria:
¿por qué no toca?
**
iiii

Edipo hundió los ojos
de su madre. Desde ese día
los dos caminan por el mundo
abandonados.
**
iiiii

El contraste: la pasión
de Heráclito.
**
iiiiii

Absoluto: una mirada
incompleta.
**
iiiiiii

Nauseabundo el mirar
sólo carroña.
**
iiiiiiii

Quién dijo que la ceguera
aquieta. Que ver las cosas
calma.
**
iiiiiiiii

El dolor ve.
La alegría ve.
Ninguno
oculta.
**

El ciego descubre
que le han mentido. La luz
no estaba aquí,
el color no era éste.
Lo supo por desilusión
y olfato. Ahora
dice que ve. Y tampoco es cierto.
*
De En el brillo de uno en el vidrio de uno (Ed. La Bohemia), recopilado en La mitad de la verdad, bajo la luna editorial, 2008.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Tampoco eso

Qué daría por que me tomes de la mano


¿Cuando me vi los ojos por primera vez sin brillo,
apenada porque era un fin,
como un ramalazo en el aire, un aire, el verano? No, no eso.
¿El día del claro en el bosque, la premonición, ese no ir a un bosque?
Tampoco, no.
¿El cuello de mi vagina como un puente, cuando sale, expulsa de amor
el hijo que grita, y llora, respira?
La vez que me perdí en un orgasmo estrepitoso, hacia la nada,
por fin esa nada.
Cuando llevé las cenizas aún tibias
y abrí la cajita, dejé que flotaran sobre un río sucio una mañana sucia,
ni siquiera hubo un viento que las acariciara así volando cayendo sobre el agua, eso que amaba.
Tampoco, no podría.
¿El mediodía en que dormí sobre la duna?
Tampoco eso.
**
Inédito

lunes, 8 de noviembre de 2010

Por favor no sufran más

MUTATIS MUTANDIS

Por favor no sufran más
me cansa,
dejen de respirar así,
como si no hubiera aire
dejen el lodo, el impermeable,
y el vocabulario,
me cansa,
la mujer
deje de tener pérdida     ese chorro sufriente,
los padres dejen el oficio de morir,
el daiquiri o el arpón
en el anca, y aquel perfume matinal,
la Malasia,
y el Cristo
solo como un perro,
y al amor como
un fuego fatuo, y a la muerte,
déjenla en paz,
me cansa,
(¿algo ha muerto en mí?:
tanto mejor).
Así que,
valerosos,
amantes,
antiguos,
huérfanos maternales que acurrucaron
al mundo
después
de la guerra,
dejen el rictus,
oigan
y despídanse,
por una vez
sin grandeza.
De El mundo incompleto (Libros de Tierra Firme, 1987), recopilado en La mitad de la verdad, bajo la luna editorial, 2008.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Dicha mía, ríete

Atrévete a reír
dicha mía, ahora que la ironía
canta otra vez: nunca es
mañana digo basta; hoy es
este repetir el son,
el tin de la campana:
he cometido un grave error
(dicha mía, ríete): he amado
sin dejar al otro decir
algo sensato,
he amado sin el otro, sin
permiso, por favor, aquí todos
se mueren de amor,
ríete dicha mía. Has cantado
cuando el cisne hundía su cabeza
en el lago y volvía a levantarla,
soberbia, empapada de un agua que no es
más que efímero espejo;
déjala correr así tu vida sigue,
déjate reír así,
olvida el ruido del agua.

Para Eduardo Mileo
**
De La dicha, recopilado en La mitad de la verdad, bajo la luna editorial, 2008.