Escribe como ciego,
sin noción de imagen
paisaje de olores
sonido solo.
Inédito
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viernes, 28 de septiembre de 2018
lunes, 23 de julio de 2018
Miro, miro
De la vida sólo sé
ciertos instantes puros
Susana Slednew
Y el inventario actual, esos empapelados, los gobelinos,
miles, thousands de cups of tea
ese bosque y las grúas sobre ciudad árboles, copas
ese ruido a viento y la marea alta o baja,
sumo y descarto, me quedo
miro, miro, por hoy, esos que eran, son, van a ser
miles, thousands;
apago
Inédito, 2018
ciertos instantes puros
Susana Slednew
Y el inventario actual, esos empapelados, los gobelinos,
miles, thousands de cups of tea
ese bosque y las grúas sobre ciudad árboles, copas
ese ruido a viento y la marea alta o baja,
sumo y descarto, me quedo
miro, miro, por hoy, esos que eran, son, van a ser
miles, thousands;
apago
Inédito, 2018
miércoles, 5 de julio de 2017
Infinitivo
Antes de morir debo pasar por la óptica, la verdad no sé, el armazón está bien
es sólo la patilla, lo veré en el camino. Y debería renovarme también,
tener un pulóver como la gente, mi madre diría como Dios manda pero antes de morir
da impresión, ¿será cursi nombrarlo? Observo la casa, cambio las toallas
por si acaso (a veces cae gente),
el camisón está listo, mejor me tiro un rato,
una siesta nomás, y
después salgo.
Inédito
es sólo la patilla, lo veré en el camino. Y debería renovarme también,
tener un pulóver como la gente, mi madre diría como Dios manda pero antes de morir
da impresión, ¿será cursi nombrarlo? Observo la casa, cambio las toallas
por si acaso (a veces cae gente),
el camisón está listo, mejor me tiro un rato,
una siesta nomás, y
después salgo.
Inédito
viernes, 26 de mayo de 2017
Paisajes
Se está bien acá.
Puedo inventar pinos y acacias, retamas,
cortaderas, sí, esos juncos
alrededor.
Inédito
Puedo inventar pinos y acacias, retamas,
cortaderas, sí, esos juncos
alrededor.
Inédito
miércoles, 8 de febrero de 2017
Tú no eres araña
El rulo
(Leyendo a Sharon Olds)
La araña no hace un nudo
al final de su tela.
Yo observo el rulo de tu hilo
áspero y sutil: tú no eres araña.
La araña precisa atrapar, comer a la mosca,
cruel, por necesidad.
Lo intentas con la cabeza, el estómago
vacíos: yo no soy la mosca.
Implícita, la araña
provoca, conmueve su impiedad: no eres
la araña.
Desarma el rulo de tu nudo
teatral: tú raspas, arañas.
Yo no soy la mosca.
en., 2017. Inédito
(Leyendo a Sharon Olds)
La araña no hace un nudo
al final de su tela.
Yo observo el rulo de tu hilo
áspero y sutil: tú no eres araña.
La araña precisa atrapar, comer a la mosca,
cruel, por necesidad.
Lo intentas con la cabeza, el estómago
vacíos: yo no soy la mosca.
Implícita, la araña
provoca, conmueve su impiedad: no eres
la araña.
Desarma el rulo de tu nudo
teatral: tú raspas, arañas.
Yo no soy la mosca.
en., 2017. Inédito
viernes, 16 de diciembre de 2016
Solarística
¿Acaso yo, como el Otro, no estoy
compuesta de nada?
Mi amigo ahora vive en Paquistán, ¿quién
lo creería? Ni siquiera cables
unen las voces, lo que decimos se escucha y
el entendimiento es grato,
¿igual de tangible, como pelar
un durazno? ¿Habrá duraznos
en Islamabad, donde dice que está mi amigo?
Y hay nada, también, que nos une
como cables, tendones o misterios así.
(para mi amigo Ivan)
Inédito
sábado, 3 de septiembre de 2016
Cigarros
Mientras escribo esto él está en el salón,
ahí donde las putas los reciben. Él enciende su cigarro
y el olor y el humo se le hacen morbosos a
la puta que él ha elegido. Es la de siempre,
teme variar de cuerpos.
El perfume de ella además de barato apesta por excesivo,
por eso él fuma y lo tapa, o intenta taparlo
antes de quitarse la ropa.
Después se viste, satisfecho, y le habla. Habla para sí
y está convencido de que la puta lo escucha, de que le cree.
Sentado como está en la punta de la cama
busca sus zapatos, tantea porque el cigarro que humea
va hacia los ojos, los cierra, no ve.
La puta lo ayuda y como geisha coloca un zapato,
después otro en cada pie del cliente. También por eso él
elige a ésta, y se va desalmado.
Nada tan bueno como el aire frío afuera,
el humo, el volver a casa, todo como estaba,
el encender otro más.
Inédito
ahí donde las putas los reciben. Él enciende su cigarro
y el olor y el humo se le hacen morbosos a
la puta que él ha elegido. Es la de siempre,
teme variar de cuerpos.
El perfume de ella además de barato apesta por excesivo,
por eso él fuma y lo tapa, o intenta taparlo
antes de quitarse la ropa.
Después se viste, satisfecho, y le habla. Habla para sí
y está convencido de que la puta lo escucha, de que le cree.
Sentado como está en la punta de la cama
busca sus zapatos, tantea porque el cigarro que humea
va hacia los ojos, los cierra, no ve.
La puta lo ayuda y como geisha coloca un zapato,
después otro en cada pie del cliente. También por eso él
elige a ésta, y se va desalmado.
Nada tan bueno como el aire frío afuera,
el humo, el volver a casa, todo como estaba,
el encender otro más.
Inédito
miércoles, 24 de agosto de 2016
Hombre sin auto
Ahora dice que tiene fríos los pies,
camina despacio.
Antes, cuando manejaba,
cuidaba detenerse a cada cambio de luz,
vigilaba el trayecto.
Vendió el auto como quien se inclina
y se persigna, rendido, suplicante.
Pide a Dios por una vez que lo contemple,
y que él deje de mirar
como si fuese Dios. Por una vez,
dice cuando camina, temer,
decir que teme.
Inédito
jueves, 4 de agosto de 2016
Pero el arte
Lo bueno y lo malo que he perdido no ha sido arte
sino malentendidos: no saber oír,
trastabillarme;
raro cansancio hacía que diera cosas
por sentado: el abrazo;
hasta un puré era algo tan elaborado que evité pelar papas,
decir sí,
ya fuera por bueno
o malo, sin arte alguna, me equivocaba.
Después descubrí que el errar o el perderse
podrían ser lo mismo, un oficio extravagante. Pero el arte,
ah el arte, no es oficio
sino servir
un simple puré de papas, ni muy caliente
ni tibio.
A Mirta Rosenberg, a Elizabeth Bishop.
Inédito
sino malentendidos: no saber oír,
trastabillarme;
raro cansancio hacía que diera cosas
por sentado: el abrazo;
hasta un puré era algo tan elaborado que evité pelar papas,
decir sí,
ya fuera por bueno
o malo, sin arte alguna, me equivocaba.
Después descubrí que el errar o el perderse
podrían ser lo mismo, un oficio extravagante. Pero el arte,
ah el arte, no es oficio
sino servir
un simple puré de papas, ni muy caliente
ni tibio.
A Mirta Rosenberg, a Elizabeth Bishop.
Inédito
sábado, 23 de julio de 2016
La cosa
Tristemente oscura, bajé la persiana, miré adentro
nada por aquí ni por allá, deforme, desalmada _dije antes
y ahora qué si no sé dónde ni cómo, resbala
la idea,
ese nudo, esa galleta, la incandescente
cosa.
Inédito
nada por aquí ni por allá, deforme, desalmada _dije antes
y ahora qué si no sé dónde ni cómo, resbala
la idea,
ese nudo, esa galleta, la incandescente
cosa.
Inédito
sábado, 21 de mayo de 2016
Bitácora
Los pajaritos cantan también en New York, las ardillas
corren sobre cables de acero
así como bajan de los árboles del parque,
hay algo que no cuaja en el paisaje,
la ardilla cruza la Quinta Avenida,
gira su cabeza, mira con asombro lo que pasa,
esa aparente salpicadura de tonos,
ketchup más grasa más altura
inconcebible lo que ve si cruza
la anciana sobriedad de Brooklyn
la inconcebible ardilla
en hora pico, esa aparente salpicadura Pollock,
sobre Manhattan la ardilla se yergue,
pequeña como es, y huele la fritanga;
no es cosmopolita el olor a quemado
¿se huele el hidrógeno el napalm los inconcebibles
golpes de estado, la lluvia, los cerezos en flor?
Llueve en New York, los pajaritos
cantan después de la lluvia, y la ardilla va y viene,
trepa hasta la inconcebible terraza
y baja, no sé cómo, hasta un hueco
salpicado
de sangre, azules y cristal, no para hasta morder
la nuez o la avellana.
Inédito
corren sobre cables de acero
así como bajan de los árboles del parque,
hay algo que no cuaja en el paisaje,
la ardilla cruza la Quinta Avenida,
gira su cabeza, mira con asombro lo que pasa,
esa aparente salpicadura de tonos,
ketchup más grasa más altura
inconcebible lo que ve si cruza
la anciana sobriedad de Brooklyn
la inconcebible ardilla
en hora pico, esa aparente salpicadura Pollock,
sobre Manhattan la ardilla se yergue,
pequeña como es, y huele la fritanga;
no es cosmopolita el olor a quemado
¿se huele el hidrógeno el napalm los inconcebibles
golpes de estado, la lluvia, los cerezos en flor?
Llueve en New York, los pajaritos
cantan después de la lluvia, y la ardilla va y viene,
trepa hasta la inconcebible terraza
y baja, no sé cómo, hasta un hueco
salpicado
de sangre, azules y cristal, no para hasta morder
la nuez o la avellana.
Inédito
jueves, 28 de enero de 2016
¿Por qué la llaman naturaleza muerta?
Sueño de una noche de verano
Día de tranquilidad. Antes de la lluvia las frutas se opacan,
hay una distorsión que prepara el brillo que vendrá
después, cuando llueve y el rojo es casi exagerado.
¿Por qué la llaman naturaleza muerta?
¿Por qué el jarrón
a un lado de la fruta? Y sin embargo, qué daría
por que me tomes de la mano... No,
el arte no es pobre
ni la vida imita al arte.
Inédito
Día de tranquilidad. Antes de la lluvia las frutas se opacan,
hay una distorsión que prepara el brillo que vendrá
después, cuando llueve y el rojo es casi exagerado.
¿Por qué la llaman naturaleza muerta?
¿Por qué el jarrón
a un lado de la fruta? Y sin embargo, qué daría
por que me tomes de la mano... No,
el arte no es pobre
ni la vida imita al arte.
Inédito
jueves, 31 de diciembre de 2015
Vejez
¿Has empequeñecido porque fuiste poco
o ensanchado tu abdomen como Buda
a fuerza de creer saber más?
¿Desalmada o, sencillamente, renunciaste
a la forma?
Inédito
o ensanchado tu abdomen como Buda
a fuerza de creer saber más?
¿Desalmada o, sencillamente, renunciaste
a la forma?
Inédito
sábado, 19 de diciembre de 2015
Scherzo
No, ya casi no paso o miro ese ir y venir; cada tanto corroboro
el azul, pero lo que llamé inmensidad, amplitud,
un buen día volteó mi cuerpo hasta quedar
de rodillas.
Dolía y la corriente obligaba
no a rezar sino a hincarme
frente a ese ir y venir. Queridos míos,
no es bueno inclinarse ante el mar;
¿mi voluntad eligió vivir? Alcé como pude
el esqueleto y avancé hacia la arena ardiente.
El mar es sal.
* Jane Campion
Inédito
el azul, pero lo que llamé inmensidad, amplitud,
un buen día volteó mi cuerpo hasta quedar
de rodillas.
Dolía y la corriente obligaba
no a rezar sino a hincarme
frente a ese ir y venir. Queridos míos,
no es bueno inclinarse ante el mar;
¿mi voluntad eligió vivir? Alcé como pude
el esqueleto y avancé hacia la arena ardiente.
El mar es sal.
* Jane Campion
Inédito
domingo, 8 de noviembre de 2015
Taller
(Sesión)
Miro a través de esa página de tinta
encolumnada. Miro a través de lo que está
lo que no dice,
lo que se dio por sentado pero ahí no está. Nado en ese lago de lodo como una anguila,
a la pesca de esa idea oscura en un agua nada
clara. Me retuerzo en la silla y busco y apenas toco
esa idea que se daba por sentado. Salta a la vista entonces, no sé cómo pero ahora llega y respira
en la superficie, después de ese ahogo, después
del salto.
Inédito
Miro a través de esa página de tinta
encolumnada. Miro a través de lo que está
lo que no dice,
lo que se dio por sentado pero ahí no está. Nado en ese lago de lodo como una anguila,
a la pesca de esa idea oscura en un agua nada
clara. Me retuerzo en la silla y busco y apenas toco
esa idea que se daba por sentado. Salta a la vista entonces, no sé cómo pero ahora llega y respira
en la superficie, después de ese ahogo, después
del salto.
Inédito
viernes, 23 de octubre de 2015
No hay el para qué
Late, corazón
de pájaro o persona,
no para volar ni caer, ni tener
o perder. No hay el para qué sino el cómo, y un sentido.
A Matilda
Inédito
de pájaro o persona,
no para volar ni caer, ni tener
o perder. No hay el para qué sino el cómo, y un sentido.
A Matilda
Inédito
sábado, 1 de agosto de 2015
Pasa
Y este plácido despejarse del cielo
como el viento, suave, en la cara,
y el reflejo del agua contra la pared en esa terracita, abajo,
y la copa del gomero que insiste, roza la cornisa
parece que cae y no, sube,
la noche contra el día,
y se ha vuelto a nublar, pasa, pasa.
Inédito
como el viento, suave, en la cara,
y el reflejo del agua contra la pared en esa terracita, abajo,
y la copa del gomero que insiste, roza la cornisa
parece que cae y no, sube,
la noche contra el día,
y se ha vuelto a nublar, pasa, pasa.
Inédito
miércoles, 22 de julio de 2015
La voz humana
Ahora respiro porque me estás hablando...
Jean Cocteau
La que pende de un hilo se cuelga, se ahorca, ya no
escucha el no que suena de otro lado, una voz
le dice colgá, colgá de una vez, ella
pende todavía, su voz es un lamento, un estertor
pero sigue, se enreda en un hilo
de voz y en el cable por el que ya no
escucha nada, la pobre se muere sin oír, sin ver
hay un drama, una tragedia en todo esto
pero ella no disfruta, se cuelga, se distrae
y cae, tira del telón, lo ideal
hubiera sido levantarse y saludar, ancha la risa
en su rostro como es ancho el arreglo
floral de utilería ahí en el fondo, y la ventana
y esa mesita donde el teléfono llama y llama sin parar.
Inédito
martes, 14 de julio de 2015
Habla Joseph M.W. Turner
Trato de conseguir el tono exacto del alba con el aspecto
del ocaso. La verdad no es como se pinta.
Ningún marchand podrá adquirirla porque
conseguir esto es... impagable.
Como cuando me hice atar al palo mayor,
¿creen que he visto algo? Ni la borrasca ni la neumonía
lo permitieron, y hasta me atrevería a decir al momento de mi muerte,
con un golpe efectista, The sun is gone!
Pero no, nada es como se pinta,
pura distorsión de luz, el alba igual
a un ocaso.
Inédito
del ocaso. La verdad no es como se pinta.
Ningún marchand podrá adquirirla porque
conseguir esto es... impagable.
Como cuando me hice atar al palo mayor,
¿creen que he visto algo? Ni la borrasca ni la neumonía
lo permitieron, y hasta me atrevería a decir al momento de mi muerte,
con un golpe efectista, The sun is gone!
Pero no, nada es como se pinta,
pura distorsión de luz, el alba igual
a un ocaso.
Inédito
lunes, 25 de mayo de 2015
Cierro los ojos
La sombra del objeto cae sobre el yo.
Sigmund Freud
"Cierro los ojos y no recuerdo mi rostro. ¿Te conoces a ti mismo, tú?" –la redundancia no es tal. La que habla es un clon, un recuerdo, algo por el estilo. Una invención de Stanislav Lem que pasó a Andrei Tarkovsky y llegó al televisor, precisamente hoy que no me he mirado al espejo.
Inédito
Sigmund Freud
"Cierro los ojos y no recuerdo mi rostro. ¿Te conoces a ti mismo, tú?" –la redundancia no es tal. La que habla es un clon, un recuerdo, algo por el estilo. Una invención de Stanislav Lem que pasó a Andrei Tarkovsky y llegó al televisor, precisamente hoy que no me he mirado al espejo.
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